"You're the only friend I need, sharing beds like little kids. And laughing 'til our ribs get tough, but that will never be enough"
A solo un mes para que se acabe el verano, el aire está lleno de alegría y nostalgia, el grupo está listo para vivir los mejores momentos, hacer lo mejor de este último año en la escuela, y la posibilidad de decir adiós al estar juntos y tomar caminos diferentes es cada vez más grande.
Damien mastica su waffle con paciencia cuando de repente la puerta de la cocina se abre con fuerza. Alex, su mejor amigo, entra rápidamente, William detrás de él yendo directamente al refrigerador sin molestarse en saludar.
—Ya estoy aquí, dime, rápido —Alex se sienta al lado de Damien en la mesa.
Damien suspira y rueda los ojos, se encuentra con los ojos azules de Alex llenos de una desesperación que él cree que está siendo disimulada, aunque su pierna sube y baja rápidamente por la ansiedad.
—Cuando te dije que te iba a decir hoy, no decía tan temprano en la mañana.
—¿Damien, no tienes helado? —pregunta William esculcando el refrigerador.
—No —mira a William y después a Alex. —Tampoco te invité a mi casa, menos con compañía.
—¿Y chocolate? —William saca su cabeza del refrigerador.
—Maldita sea Will, mi casa no es supermercado —bufa Damien.
William suspira y vuelve a buscar comida.
Alex mira fijamente a Damien, según él, pacientemente esperando por su respuesta. Hace unos días estaban en una fiesta, Alex vio a Evangeline bailar con un chico y quiere saber quién es, sabía que no le podía preguntar a Evangeline del dichoso chico ese, a pesar de conocerse desde pequeños, nunca han tenido una amistad donde se cuentan los detalles importantes. Así que sabiendo que Damien y ella si tenían ese tipo de relación, él se ofreció a preguntarle a Evangeline, sabiendo que no le iba a ocultar nada a su mejor amigo desde el primer grado.
—Se conocieron en clase de química el año pasado, Angie dice que él ya le había texteado antes y que han estado hablando un poco.
Alex frunce el ceño, Will se acerca a la mesa para escuchar, mirando la expresión de Alex con diversión.
—¿Entonces...? —pregunta Alex.
Damien suspira, no es una persona que tenga muchos ánimos en la mañana.
—Me dijo que es amable, pero a Evangeline no le gusta.
Alex asiente y oculta su sonrisa. William le golpea el hombro.
—Como que te estás preocupando mucho por nuestra rojita, eh —dice mientras abre un pequeño envase de yogurt.
Alex rueda los ojos y lo empuja suavemente.
—Si ibas a joder tanto no te hubiera dicho que pasaras el día conmigo.
El rubio ríe sarcásticamente. Damien se mantiene en silencio, es costumbre que esos dos siempre estén peleando.
—Oh, no lo haré —revela, sacando su celular del bolsillo de sus Jeans. —Ahmed viene a buscarme.
Damien deja de masticar y Alex arruga su nariz al escuchar la noticia.
—¿Volviste con él? —preguntan al unísono.
Will aplana los labios y asiente lentamente.
—Se disculpó —susurra.
Los castaños se miran entre sí y solo asienten, no pueden molestarse con él por eso, solo sienten pena.
—¿Cómo convenciste a Evangeline para que te diga todo tan rápido? —Alex cambia de tema.
Damien les da una sonrisa.
—Le llevé una hamburguesa con papas fritas y una bebida, fue cuestión de minutos para que me lo soltara.
Los tres ríen. A unas calles de la casa, se encuentran Zack y Josh jugando basketball en la casa del último.
—Soy la persona menos indicada para ser tu muñeco de práctica —jadea Zack sentándose en el suelo.
—Necesito a alguien con quien practicar para las pruebas de este año —sonríe y le da una botella de agua fría. —Y te sabes mover bien por eso del patinaje.
—¿Qué te puedo decir? Soy bueno en todo —alardea el rubio.
—Eh... lo suficiente.
Zack le da una pequeña sonrisa, sabe lo importante que es para Josh dar lo mejor de sí mismo en el basketball, ha estado hablando todo el verano sobre reclutadores de campamentos yendo a ver los juegos y como su padre lo está presionando para que sea tan bueno, que los reclutadores le rueguen para que entre a un campamento.
Josh se sienta con su amigo y ambos toman su agua. Zack le echa un vistazo y alcanza a ver una mancha en el cuello de Josh. Más bien, un chupón.
—Pues a mí se me hace que ya estás practicando lo suficiente —bromea él.
Josh se atraganta con el agua y tose, Zack le da golpecitos en la espalda mientras ríe.
—No creo que "practique" así de nuevo —dice Josh.
Zack finge asombrarse por las palabras del joven de piel caramelo. La burla en su cara desaparece al ver como su amigo aleja la mirada al suelo. Pone una mano en su hombro.
—Ya volvió con él, y dice que ya no quiere que nos veamos mientras está con él.
—Eso nunca los ha parado —comenta Zack.
—Tiene miedo que McKay se entere y le diga a sus padres.
Zack asiente y no dice nada más, pues aunque él sea su mejor amigo y Leila le agrade, nunca ha estado muy de acuerdo con lo que ellos tienen, pero no depende de él. Josh ya está perdido en sus pensamientos, pensando en ella. Leila le ha robado y regresado su corazón miles de veces, siempre con una disculpa y promesa de no volver jamás. Promesa que uno de los dos siempre termina rompiendo.
A un par de casas, se encuentran las chicas en la casa de Evangeline. Ella propuso que todas vinieran a pasar la noche a su casa con la excusa de tener que arreglar sus vestidos de la fiesta de graduación y otras prendas. No es algo que tomará mucho tiempo. Solo quiere que sus amigas estén juntas.
—¡No te muevas! —Le advierte Evangeline a Sarah, con una aguja en su mano.
Sarah mira a la pelirroja.
—¡Quiero ver como se me ve el trasero! —reclama la castaña.
—Se te ve increíble, así que deja de moverte.
Sarah sonríe satisfecha, las otras están sentadas en la cama de Evangeline, hablando y comiendo bocadillos.