—¡¡Evangeline!! —grita Sarah, acercándose a la orilla.
—No sabe nadar —murmura Jessica. —¡Evangeline no sabe nadar!
El pánico los inunda, no pueden ver nada en la oscuridad. Al escuchar eso, Alex no duda un segundo en saltar al lago.
—¡No, Alex! —William trata de pararlo, pero ya es muy tarde.
Se escucha el sonido del cuerpo de Alex al caer, la atmósfera se llena de silencio. Damien y Michael tratan de ver algo, pero todo es oscuro.
—¡No... no,no, no, no! —exclama Zack.
—¿Cómo los vamos a encontrar? —pregunta Damien, mirando a Michael con semblante alarmado.
—¡No lo sé! —responde, las palabras salieron de su garganta de manera tensa y temblorosa.
Ahmed piensa rápido, ha estado aquí cientos de veces, una salida, algo debe de haber para que puedan bajar al lago.
—Hay escaleras que dan al lago —murmura. —Síganme.
Corren hacia lo que él recuerda son escaleras, bajan rápidamente y se encuentran con un lugar oscuro.
—Enciendan las linternas que están en sus teléfonos —ordena Josh, encendiendo la suya.
El lugar se ilumina, apuntan hacia el lago pero no logran ver nada. Los ojos de Lisa se llenan de lágrimas.
—¡¡Alex!! —grita William, esperando a escuchar la voz de su hermanastro. —¡¡Evangeline!!
—Dios, Alex se lanzó sin pensarlo —dice Sarah. —¿Acaso sabe nadar?
William asiente.
—Mamá nos hizo tomar clases de natación en séptimo grado.
—Debemos llamar a emergencias —dice Damien con desesperación.
Jessica solloza.
—¿Por qué no salen?
En medio del silencio, escuchan salpicaduras en el agua.
—¡¡Ayuda!!
Escuchan la voz de Alex, pero en la oscuridad es difícil de ver exactamente dónde está. Leila se quita la chaqueta, lista para entrar al lago.
—¡Estamos aquí! —grita Damien.
—William, tú y yo somos los que mejor sabemos nadar, vamos a encontrarlos.
—¡No, no! —Lisa se rehúsa. —¡Aunque sepan nadar, si un remolino los atrapa, morirán los cuatro!
—Y qué más quieres que hagamos, Lisa? ¡Se van a ahogar si no vamos pronto! —Grita Leila.
Ahmed examina la mirada decidida de su novio, lo toma del brazo para que no de un paso más.
—No, William.
William niega y se suelta de su agarre.
—Si fuera Seth, hubieras hecho lo mismo.
—¡Evangeline no despierta!
El grito de Alex hace que se alarmen aún más, sin esperar un segundo más, Leila corre hasta el lago y empieza a nadar. William corre detrás de ella.
—Griten, agiten sus luces, así nos encontrarán más rápido —dice Josh.
—Veo la cabeza de William, pero no veo a Leila —Zack aguza su vista.
Lisa trata de mantenerse serena, en el equipo de natación, Leila es quien más dura bajo el agua.
—Solo dale tiempo —dice Lisa.
William logra ver la cabeza de Alex, y nada rápidamente hacia el, Leila nada a su lado.
—Alex, Alex.
El castaño está cargando a Evangeline, quien está inconsciente con su cabeza en el hombro de Alex.
—No sé por qué no despierta —dice Alex con voz temblorosa. —Tardé un rato en encontrarla.
Leila acerca su mano a la nariz de la pelirroja. Sus ojos se agrandan.
—Debemos llevarla a la orilla, rápido.
Se guían de las luces y los gritos para llegar a la orilla, lo cual es difícil considerando que tienen que cargar un cuerpo inconsciente.
Cuando llegan a la orilla Damien y Zack los ayudan a cargar a Evangeline.
—Necesita respiración boca a boca, o algo para que recupere el aire, no está respirando —Dice Leila.
La tumban en el suelo, Jessica se arrodilla frente a Evangeline y pone las manos sobre su pecho. La piel de la pelirroja está pálida y fría, por un segundo Jessica llega a pensar que está muerta, pero comienza a hacer la maniobra que su madre le enseñó. No reacciona... sin quitar la vista de su amiga o parar sus acciones, Jessica habla, su voz temblorosa.
—Llamen a emergencias.
Zack saca su teléfono, en un un parpadeo, Evangeline despierta. Su cuerpo temblando, escupe agua y mira a su alrededor.
—Joder —murmura Alex, la abraza fuertemente.
Evangeline está desconcertada, abraza a Alex con fuerza, aún sin entender lo que ha pasado.
—Yo... me caí y... ¿ Josh está bien?
—Estoy perfectamente bien —confirma Josh, su labio sangrando.
Evangeline lo mira con alivio, Sarah se limpia las lágrimas y abraza a la pelirroja. William golpea a Alex en el hombro.
—¡Maldito loco, pudiste haber muerto!
—¡Se podía haber muerto ella! —se defiende Alex.
Con sus manos temblando de miedo Damien rodea a Alex con sus brazos.
—No me vuelvas a asustar así.
Alex ríe por lo bajo y lo abraza.
La tensión y miedo que llenaba el aire han sido reemplazados por alivio y alegría. Michael suspira y examina a sus dos amigos, por un momento pensó que los había perdido a ambos. Llegan a la cima, están de acuerdo de que ha sido demasiado por hoy, así que vuelven a la casa de Ahmed.
Estando sentado a su lado, Alex trata de hablarle a Evangeline, pero no le salen las palabras. Se siente tan estúpido, hace un rato arriesgó su vida por ella y ahora no puede ni mirarla. Evangeline lo mira de vez en cuando, pero él no le da ni una mirada, así que ella no pierde su tiempo y lo ignora también.
Al llegar a la casa, lo primero que hace Evangeline es darse un baño caliente, de verdad estuvo a punto de morir, si no fuera por Alex, ella habría muerto. Piensa en ir a agradecerle, pero su orgullo no la deja. Se sintió patética cuando después de todo él la ignoró, no quiere sentirse así de nuevo.
<<—¡Se podía haber muerto ella!>>
Evangeline suspira al recordar esas palabras, ¿Como puede salvarla sin siquiera pensarlo y después ignorarla? Jessica le dijo que después de ella haber caído, él se lanzó sin pensarlo. Por un momento se sintió especial, pero Alex es una persona noble, se hubiera lanzado por cualquiera de sus amigos. Ella no es nada especial.