Al principio, hablaba sin miedo, te contaba mis sueños, mis miedos, mis alegrías.
Pero un día, dejaste de escuchar.
Mis palabras chocaban contra un muro invisible, se desvanecían en el aire antes de llegar a ti.
Y así, poco a poco, aprendí a callar.
Ahora, mi voz ya no me pertenece, porque la dejé en cada conversación donde esperé que me respondieras
y nunca lo hiciste.
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dolor del pasado y un nuevo comienzo, escritos desde el alma, poesiadedesamor
Editado: 02.03.2025