Y de repente… soy madre

Capítulo 4

El pequeño llanto de Alice me llama la atención, tiene los ojos cerrados y se está moviendo en su cochecito.

—¿Qué pasa princesa? ¿Tienes hambre? —pregunto, aunque sé que no obtendré ninguna respuesta.

Me levanto del sofá y voy por su biberón, hago lo que me enseñaron las enfermeras, pruebo la temperatura de la leche en mi mano. Tomo a Alice en mi regazo, y a cambio ella me sonríe. Mama tranquilamente y luego vuelve a dormirse. Devuelvo a la pequeña al carrito y dirijo mi atención a la televisión, está puesto en un canal al azar, empiezo a mirar los otros canales, pero nada me llama la atención, estoy a punto de cambiar cuando veo a Logan Stewart. Subo un poco el volumen para entender de qué se trata, no es que me importe algo de lo que venga de Logan, sin embargo, tengo curiosidad por saber por qué lo van a entrevistar.

Logan Stewart, es un placer tenerte aquí de nuevo —dice la anfitriona con una enorme sonrisa, que pronto es correspondida por Logan.

El placer es todo mío Carrie.

Ruedo los ojos ante su enorme sonrisa. Es patético, ¿cómo puede la gente seguir corriendo detrás de él?

Siéntate, por favor.

Ambos se sientan en las sillas blancas ubicadas en el centro del escenario. Mi curiosidad no me permite cambiar de canal, por el contrario, hace que me quede pegada allí hasta que salga el tema correspondiente. Las cosas siempre han sido así cuando se trata de Logan.

La última vez que estuviste aquí, te encontrabas comprometido Logan, ¿podrías decirme si tu corazón aún pertenece a alguien?

Para tu desgracia, sí. —Sonríe ampliamente.

¿Y quién es la afortunada esta vez? ¿Eleanor volvió a ganarse tu corazón?

No, Eleanor y yo ya no tenemos nada.

—Entonces dinos, Logan, ¿quién es la afortunada?

Él sonríe aún más, mirando fijamente a la cámara. Mi cuerpo se estremece, es como si me mirara profundamente a los ojos.

Amber, Amber Prescott.

Me contengo para no gritar. ¿Qué coño está pasando por su cabeza? Me vuelvo ajena al resto del espectáculo. Cojo mi teléfono, entrando en su perfil de Instagram en busca de otra Amber Prescott. Tiene que estar bromeando. Reviso todas sus redes sociales, no hay nadie más que yo. Genial, además de una bebé, acabo de ganar un estorbo innecesario en mi vida, cavilo. Los medios de comunicación se me echarán encima, y en este momento solo quiero paz.

Apago la televisión, perdiendo por completo las ganas de ver algo. Tomo a la pequeña Alice, llevándola a su habitación para darle un baño. Todavía faltan varios días para poder ir a la empresa, y ya no soporto estar quieta.

[Amber]

«Podrías venir a verme, por favor» 14:41

«Y tráeme algo sabroso» 14:41

[Kevin]

«¿Qué quieres?» 14:48

[Amber]

«Unas donas estarían bien» 14:50

[Kevin]

«Voy a buscar a Kristín» 14:50

«Estaremos allí en 30 minutos» 14:50

Sonrío ante su mensaje. Kristín y Kevin son los mejores hermanos que Loren y yo habíamos conocido, ambos son muy agradables y amables.

 

 

—¿Cómo no nos dijiste que estaban saliendo? —pregunta Kevin al entrar en el apartamento—. Pensé que éramos amigos, Amber.

Me quedo mirando a los dos sin entender a qué se refieren, ambos tienen una mirada de enfado dirigida a mí. Alice se pone a llorar en mi regazo, gracias al susto provocado por los hermanos. Acuno a la pequeña, tratando de calmarla, lo que funciona rápidamente.

—¿De qué están hablando?

—Sobre tú y tu jefe —dice Kristín como si fuera obvio.

—¿Qué?

—Dios, Am, no te hagas la tonta, más de diez mil personas ya saben de ti y de Logan Stewart.

Pongo los ojos en blanco. El programa, por supuesto. Había olvidado lo que pasó mientras bañaba a Alice. Todavía necesito hablar con Logan, no podemos mantener esa mentira, no en este momento, al menos. Sé sobre su movimiento de marketing, sin embargo, no estoy en una buena situación para interpretar a la pareja del año de la revista Teen.

—No estamos saliendo, ni siquiera nos hablamos.

—Am. —Kevin me muestra la noticia de Logan y de mí en las redes sociales.

—Pero no soy yo.

Kevin comienza a andar como loco en su móvil.

—Eres la única Amber Prescott que sigue en las redes.

—Logan no me sigue —miento, tratando de parecer convincente.

Al ver parpadear mi teléfono encima de la mesita de centro lo levanto y miro las diversas notificaciones que se apoderan de la pantalla. Resoplo cuando veo que algunas de ellas son de Logan.

—Odio a ese hombre, no estamos saliendo, mintió.



#584 en Novela romántica
#223 en Chick lit
#188 en Otros
#77 en Humor

En el texto hay: romance, drama, madre soltera

Editado: 03.02.2023

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.