Y llegaste Tú

C68

El mensaje quedó flotando en su pecho durante días.

Intentó no presionarlo, pues sabía que los secretos no se arrancan, se entregan, pero la ansiedad la seguía carcomiendo en silencio.

Un día Luci la llevó con entusiasmo al mercado central y le presentó a sus amigas como “la hija de Beth”, sin titubeos Emma se sonrojó, pero por dentro se sintió abrazada.

Amalia, por su parte…

Comenzó a compartirle playlists de música no hablaban mucho de sentimientos, pero eso era su idioma, canciones con letras crudas, suaves e imperfectas.

Y Joshua la invitó una tarde a acompañarlo al taller donde hacía restauración de muebles.

Puesto que había encontrado ese hobbie y quería compartirlo con ella.

—Puedes quedarte sentada si quieres, so..solo… acompáñame —dijo, timido y nervioso.

Emma aceptó y lo observó trabajar en silencio y aunque no hablaron mucho, se sintió parte de algo.

Al caer la noche, Max la invitó a su apartamento.

—No hay hospital esta vez-dijo con una mano alzada-lo juro por todo lo que más amo —dijo al abrir la puerta de su casa.

Lo miró con picardía.

—¿Incluyéndome?- dijo coqueta

—Incluyéndote —respondió él, sin dudar.

Se besaron como quien recupera lo que casi pierde.

Esta vez, sin apuro, la ropa comenzó a caer con lentitud.

Sus cuerpos ardían acariciándose el uno al otro, tomándose su tiempo, tiempo el cual no seria interrumpido

Un golpe fuerte en la puerta los interrumpió.

—¡Max! ¡Tu vecino del 401! ¡Se está inundando mi baño, revisá tu cocina!

Max se congeló y ella se dejó caer en el colchón con un gruñido.

—¿Es una maldición?

—Te juro que empiezo a pensarlo.

Se vistió a regañadientes y salió.

Emma se quedó sentada en la cama, riéndose entre dientes, pero cuando Max regresó, lo notó distinto.

Más serio.

—¿Pasa algo más?

Max se sentó a su lado.

No la tocó.

—Si.. se que he estado posponiéndolo mucho, pero hay algo que tengo y quiero contarte-dijo mas calmado pero aun con tensión en sus hombros- Y no es fácil.

Emma se quedó en silencio y asintió a modo de que prosiguiera.

—Hace unos años… amé a alguien, mucho-dijo con la mirada fija al centro como si estuviera viviendo de nuevo- Era una mujer intensa, inestable… pero me atrapó por completo.

Hizo una pausa, con los ojos perdidos.

—Un día descubrí que me engañaba y lo supe porque… ella misma lo confesó, quiso hacerme daño, y lo logró.

Ella lo escuchaba, sin moverse.

—La dejé.. pero ese mismo día… ella se subió a un auto con su amante… en el camino parece que tuvieron una discusión y tuvieron un accidente y murieron los dos.

El silencio se hizo espeso.

—Viví con la culpa, con el rencor y el dolor, pensé que nunca iba a sentir nada por nadie otra vez.

Max la miró, sus ojos estaban húmedos.

—Y luego apareciste tú.

Emma no lloró, solo lo abrazó.

Porque el amor no es solo recibir lo bueno de alguien.

También es sostener su sombra.



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En el texto hay: decepciones, cliche, amor_y_maltrato

Editado: 18.05.2026

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