Y llegaste Tú

C72

Emma

Si alguien me hubiera preguntado meses atrás cómo imaginaba una cita perfecta, probablemente habría descrito algo exagerado, lleno de luces, música y momentos sacados de una película romántica.

La realidad resultó ser mucho mejor.

Porque estaba con Max.

Y con él las cosas importantes nunca parecían necesitar adornos.

—¿Estás lista? —preguntó desde la puerta principal.

Levanté la vista desde el último pendiente que intentaba colocarme.

—Llevo lista quince minutos, eres tú quien llegó temprano.

—Eso es imposible —dijo entrando a la casa—. Los médicos no llegamos temprano a ningún sitio.

—Eso explica muchas cosas.

Max soltó una carcajada mientras Beth aparecía por el pasillo.

—Yo escuché eso —dijo señalándolo con una cuchara de madera.

—¿Y está mintiendo?

—No.

Ricardo apareció detrás de ella.

—Definitivamente no.

Joshua, que estaba tirado en el sofá jugando con el teléfono, levantó la vista.

—Si vuelven después de las once voy a asumir que me trajeron postre.

—Joshua —dije.

—¿Qué?

—No funcionará.

—Tenía que intentarlo.

Amalia se echó a reír desde la cocina.

—Cada día se parece más a Bryan.

—Eso fue ofensivo.

—Era la intención.

Las risas llenaron la sala y por un instante me quedé observándolos.

Aquella escena habría parecido imposible años atrás.

Beth estaba discutiendo con Ricardo sobre una receta, Joshua fingía estar indignado, Amalia se reía de todos y Max me observaba desde la puerta con una sonrisa tranquila.

Sentí algo cálido dentro del pecho.

Hogar.

Aquello se parecía mucho a un hogar.

………………….

Terminamos cenando en un pequeño restaurante junto al lago.

No había música alta ni demasiada gente.

Solo mesas iluminadas por luces suaves y el reflejo del agua moviéndose lentamente a pocos metros de nosotros.

—Te quedaste callada —comentó Max mientras dejaba la copa sobre la mesa.

—Estoy pensando.

—Eso nunca es buena señal.

—Gracias por la confianza.

—De nada.

Lo miré divertida.

—Pensaba en mi familia.

—¿Algo malo?

Negué.

—Todo lo contrario.

Max apoyó los brazos sobre la mesa y me observó con atención.

—Te ves diferente cuando hablas de ellos.

—¿Diferente cómo?

—Más tranquila.

Bajé la mirada hacia mis manos.

—Creo que todavía me cuesta creer que todo esto sea real.

—Lo es.

—Lo sé, pero a veces sigo esperando que algo salga mal.

—Emma...

Levanté la vista.

—¿Sí?

—Después de todo lo que viviste, sería raro que no sintieras eso.

Su voz era suave.

Comprensiva.

Nunca me hacía sentir exagerada.

Nunca minimizaba mis emociones.

—Aun así me gustaría dejar de tener miedo.

—Lo harás.

—¿Tan seguro estás?

—Sí.

—¿Por qué?

Max sonrió.

—Porque te conozco.

La respuesta fue tan simple que me hizo reír.

—Eso no explica nada.

—Lo explica todo.

—Qué conveniente.

—Muchísimo.

Seguimos hablando durante horas.

Sobre cosas importantes, cosas absurdas y en algún momento me di cuenta de algo.

Ya no estaba hablando del futuro con miedo.

Lo estaba imaginando.

………………

Cuando salimos del restaurante, el aire era fresco.

Caminamos junto al lago mientras las luces de la ciudad brillaban a lo lejos.

Max llevaba una mano en el bolsillo y la otra entrelazada con la mía.

Era un gesto simple, pero me gustaba.

Porque siempre me hacía sentir elegida.

—¿Puedo preguntarte algo? —dije.

—Depende.

—¿Depende de qué?

—De si la pregunta me deja en evidencia.

—Probablemente sí.

—Entonces ya estoy preocupado.

Sonreí.

—¿Cuándo supiste que me amabas?

Max soltó una carcajada.

—Vaya.

—Responde.

—No.

—Max.

—Emma.

—Max.

—Está bien.

Lo observé esperando.

Él desvió la mirada hacia el lago durante unos segundos.

—Fue antes de lo que quería admitir.

—Eso no me sorprende.

—A mí tampoco.

—¿Y cuándo?

—Cuando te vi defendiendo a alguien que ni siquiera te caía bien.

Fruncí el ceño.

—Eso no reduce las opciones.

—Lo sé.

—¿Quién era?

—Una compañera de trabajo.

Intenté recordarlo.

—Ni siquiera me agradaba.

—Exactamente.

—¿Y eso te hizo enamorarte?

—No.

—Entonces...

Max apretó suavemente mi mano.

—Me hizo darme cuenta de quién eras.

Mi corazón dio un pequeño vuelco.

Porque lo dijo mirándome.

Como si aquella respuesta hubiera estado guardada mucho tiempo.



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En el texto hay: decepciones, cliche, amor_y_maltrato

Editado: 01.06.2026

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