¿y si mi destino es una película?

Me sacas de mis casillas

Esto es precioso. La empleada me ha acompañado hasta mi habitación, es espectacular como está decorada, realmente parece que te has transportado a la Edad Media, está todo decorado al detalle. Debo admitir que como experiencia turística es una pasada. Nunca había escuchado hablar de este evento, lo buscaré en Google, deberían darlo más a conocer, estoy convencida que sería un éxito.

Imagino que habrán querido mantener el lugar tal y como estaba en la antigüedad, es normal aunque también una pena, ya que la habitación no dispone de baño. Seguramente habrá aseos en los pasillos, necesito una ducha lo antes posible para entrar en calor.

Me estoy volviendo loca buscando el maldito teléfono, he imaginado que estaría escondido para que no destaque con el resto de la decoración, he tocado absolutamente todo y ni rastro de él, pensaba llamar al servicio de habitaciones para preguntar dónde puedo darme una ducha. Cuando estoy dispuesta a salir para buscar yo misma las duchas o bajar a recepción a preguntar la puerta se abre dándome un susto de muerte. “¿Por qué no han llamado a la puerta?”

Es la misma chica que me ha traído, viene acompañada de otros dos chicos que llevan una bañera antigua a cuestas, es preciosa, como las que se ven en las películas, de cobre y con unas grandes patas que simulan a las garras de un león, dos mujeres entran detrás y comienzan a echar cubos en la bañera. Alice, así creo que se llama saca un botecito y lo esparce por el agua, un aroma a rosas y cítricos inunda toda la estancia.

  • Muchas gracias, aunque me hubiese conformado con una ducha.

La muchacha sin decirme nada me dedica una sonrisa, me da la sensación que no me ha entendido nada. Cuando sale por la puerta le agradezco la bañera, está vez en inglés y parece que me entiende.

Me quito la ropa mojada que tengo empapada y pruebo el agua. Al introducirme no puedo evitar gemir de placer, el calor entra en mi cuerpo y los músculos comienzan a desentumecerse. Cierro los ojos y disfruto del baño.

La puerta se abre y hace que de un respingo dentro de la bañera, estaba totalmente relajada, creo que incluso me he dormido. Una empleada sin dirigirse a mi deja algo encima de la cama y se acerca a la bañera para dejarme una bata apoyada en el respaldo de una silla.

  • Gracias

La mujer me sonríe sin decirme nada antes de salir por la puerta.

Decido salir de la bañera cuando el agua comienza a enfriarse, me cubro con la bata y me asomo a la cama para ver qué es lo que han dejado. Para mí sorpresa es un vestido de época, es precioso de terciopelo verde con unos bordados plateados. Es un detalle, ahora entiendo porque todo el mundo va disfrazado, si no tienes disfraz aquí te lo proporcionan.

Voy a quitarme la bata para vestirme, necesito bajar lo antes posible, mi móvil está sin batería, y aunque no espero la llamada de nadie necesito ponerlo a cargar y mirar los horarios de autobuses, cuando otra vez se abre la puerta sin llamar

  • ¡Joder! ¿No podéis llamar antes de entrar? – grito subiéndome la bata que ya estaba casi en el suelo.

Me doy la vuelta hacia la puerta enfadada porque una cosa es meterse en el papel y otra pisotear la intimidad de las personas.

Al ver quién está en el marco de la puerta parado como un pasmarote y con mi mochila en la mano un calor le sube por el cuello, me he debido de poner roja como un tomate en parte de la vergüenza de que casi me pilla desnuda y en parte por el enfado de entrar sin llamar y que precisamente sea él.

  • ¿Qué haces ahí como un pasmarote?
  • Perdona, no pensaba que estuvieras… - me dice en un inglés perfecto aunque con ese acento extraño.

De acuerdo, está gente está dispuesta a hablar en gallego o en inglés, nada de español. Ya averiguaré porqué más tarde, ahora necesito mi mochila y que este hombre desaparezca de mi vista.

  • Oh, gracias por traer mi mochila, iba a bajar a por ella en cuanto me vistiese.

Intento cogerle la mochila a la vez que le empujo para que se largue aunque no consigo ninguna de las dos cosas. Retira la mochila de mi alcance y sin permiso entra hasta dentro de la habitación.

  • ¿Se puede saber que estás haciendo?

El Madelman con complejo de William Wallas comienza a vaciar el contenido de la mochila encima de la cama y a esparcir todas mis pertenencias.

  • ¿Te has vuelto loco? ¿Qué estás haciendo idiota?
  • Necesito respuestas ¿Quién eres? ¿De dónde vienes y que quieres de mi clan?

Buff, este hombre es insufrible, ¿Quién coño se ha creído que es? Me parece divertido que se meta en el papel, Pero ¡Joder! Que aquí solo estamos nosotros dos, ¿no puede comportarse de forma normal?

  • Pero ¿De verdad te crees William Wallas?

No sé qué habré dicho pero ahora mismo su cara es un poema y comienza a fruncir el ceño. Parece que se ha cabreado, además está apretando los puños y ¡Joder! Tiene mi móvil en la mano, como siga apretando lo va a aplastar.

  • ¿De qué conoces a William?




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