CHRIST
Necesito saber de dónde viene está mujer, que me explique porque habla tan raro y que son todos estos cachivaches que lleva en esta extraña alforja.
Abro la puerta sin llamar, porque ¡Joder! Es una prisionera, no es una invitada ¿Y si es una bruja y ahora mismo está tramando la forma de ..? ¡Joder, joder y mil veces joder! Está desnuda.
Mi vista esta clavada en su cuerpo, tiene curvas exactamente en cada lugar donde debe tenerlas. Me está diciendo algo, necesito decir algo para no parecer un idiota, tengo que reaccionar, parezco un idiota aquí plantado. Hace el intento de coger la alforja, la retiro y entro en la estancia. Muy inteligente Chris, en lugar de darte la vuelta y lárgate entras en la alcoba de una mujer desnuda.
Vacío todo el contenido de la alforja sobre la cama, ya estoy aquí y voy a conseguir lo que necesito, respuestas.
El nombre resuena en mi cabeza ¿Conoce a William? ¿Pertenece a su clan? Pero si la ha mandado William ¿porque no lo ha dicho antes? Y lo más importante ¿Por qué me molesta tanto?
La mujer en su diatriba me está contando un montón de cosas sin sentido, incluido haberle visto el culo a ese malnacido. Ya sé cuál es el juego, volverme loco con su parranda extraña, pues está equivocada, ahora va a decirme todo lo que sabe. Me acerco a ella todo lo que puedo y le escupo las palabras sin filtro
El tono de voz que he utilizado y la postura de mi cuerpo han hecho suplicar a más de un guerrero, sin embargo está pequeña mujer se me ha encarado y me ha echado de la habitación amenazándome con llamar a un tal policía ¿Quién narices es ese? ¿Alguno de sus cómplices?
Me voy a ir pero no porque ella me lo mandé sino porque no puedo seguir mirándola medio desnuda, necesito que se vista o voy a perder la poca dignidad que me queda con ella, Pero no sin antes soltarle una de mis perlitas.
Tarda en salir más de lo que esperaba, en varias ocasiones tengo la intención de entrar para ver qué demonios está haciendo. Quizás necesite ayuda con el vestido, tendría que haber avisado a Alice. La escucho desde detrás de la puerta soltar improperios en ese idioma extraño que utiliza .no sé lo que dice pero está enfadada, eso seguro. Estoy con la cara pegada a la puerta como un niño espiando a los mayores cuando la puerta se abre. Tengo que hacer un gran esfuerzo para no caerme de bruces.
Su pequeño cuerpo choca contra el mío y se queja por el golpe, ha tenido que doler. La cojo para estabilizarla y ¡Joder! ¿Qué problema tiene está mujer con la ropa? ¿Porque se empeña en ir en paños menores? ¿Qué demonios es eso que lleva puesto?
Intento meterla en la alcoba antes que pueda verla nadie, si su intención es volverme loco lo va a conseguir. He visto desnuda a esta mujer más veces en unas horas que a mis amantes en toda mi vida.
Estoy intentando que entre en la alcoba a la vez que intento no escuchar sus insultos, porque esa es otra, parece un marinero borracho en una cantina de Cains, cuando escucho la voz de alarma, alguien nos está atacando.
La cojo sin miramientos y la escondo debajo de la cama para que esté a salvo. No quiero que la pase nada. La tranquilizo para que no se ponga nerviosa aunque no sé si lo consigo porque sigue gritándome como si no se diera cuenta que estamos en peligro.
Bajo las escaleras de dos en dos con la espada en la mano cuando veo el caos a la entrada del castillo, son los hombres de Alain, ese malnacido nos ha intentado tender una emboscada. Está loco al igual que sus guerreros, cada dos por tres intenta atacarnos, piensa que puede pillarnos desprevenidos el muy idiota.
No son un peligro, el problema es que cada vez que manda una incursión como esta alguien de mi clan sale herido, y eso me jode.
Casi tenemos reducido al grupo de asaltantes, no eran más de diez, venían escondidos en las carretas de unos comerciantes ¿De verdad cree ese idiota de Alain que puede derrotarnos enviando a diez guerreros desnutridos? Estoy a punto de desarmar a uno de los guerreros cuando escucho un grito que me hace girar la cabeza.
¿Qué demonios hace aquí? ¿No la he dejado claro que esperara escondida?
Veo como una flecha pasa por su lado, corro a su encuentro, no sé porque razón se ha apoderado en mí la necesidad imperiosa de proteger a esa mujer que me está volviendo loco desde que ha aparecido.
La cojo del brazo cuando siento un intenso dolor en el hombro ¡Joder! Me acaban de clavar una flecha.
Aguantando el dolor cómo puedo la escondo detrás de un mueble y me giro para descubrir de dónde proceden las flechas. El arquero está fuera del castillo asomado por una ventana, saco mi daga y desde donde estoy la lanzo clavándosela a ese malnacido entre los ojos.