BABY
Necesito tranquilizarme un poco, yo por regla general soy una persona bastante tranquila y pacífica, hoy en menos de una hora le he dado un puñetazo a un tipo el doble de grande que yo y un bofetón a otro que parece un Madelman vestido de escoces después de haberle besado como si no hubiese un mañana.
Aprovecho que estoy sola en este magnífico salón para investigar un poco. Saco el móvil y el cargador de la mochila, no creo que me dé tiempo a cargar el móvil pero con un poco de batería me bastará de momento.
Llevo diez minutos buscando un enchufe, decido guardar el móvil porque si no voy a acabar tirándolo por una ventana. En el bolsillo de la mochila veo mi bolsa de hierbas, todavía me queda un poco de Valeriana, perfecto, es lo que necesito, algo que me calme los nervios.
Salgo del salón en busca de la cafetería, no me ha dado tiempo a visitar todo el castillo y no sé dónde se encuentra, veo una puerta doble y me dirijo hacia allí a probar suerte. ¡Joder! ¿Qué narices es esto? No he encontrado el restaurante, esto es una cocina, pero no una cocina industrial, es una cocina con sus cacerolas cociendo sobre las brasas de una chimenea, una mujer rolliza amasando pan, otra con un pañuelo en la cabeza cortando verduras y ¿Esa mujer está pelando gallinas? Dios mío, esta gente se toma la escenificación demasiado en serio.
Les pregunto si pueden darme una taza con agua caliente para la infusión y solo recibo miradas desdeñosas, ni una palabra y las pocas que dicen no las entiendo. Enfadada salgo de la cocina, no tengo ganas de hablar con un grupo de mujeres que seguramente guiadas por el aburrimiento se piensan que son las sirvientas del castillo.
Sigo por el pasillo y encuentro una puerta entreabierta, me dispongo a entrar para ver que hay ahí cuando escucho unas voces en el interior, debería irme sin embargo me acerco para escuchar la conversación.
Es el Madelman hablando con un hombre más mayor, juraría que es el alcalde, aunque tampoco estoy segura del todo ¡qué más da quien sea!
Voy a girarme para irme cuando continúan la conversación
Vaya, vaya, resulta que el Madelman tiene novia y el muy capullo va besándose por ahí con las turistas. No me da tiempo a escuchar que más dicen cuando la puerta se abre de golpe, y claro como estoy ahí con la oreja pegada me golpea en toda la nariz un cuerpo duro.
El Madelman me mira con el ceño fruncido ¿Por qué esta ahora enfadado?
Y vuelta la burra al trigo ¿No pensará que voy a ir al hospital vestida de medieval? Y él ¿Por qué no se ha cambiado de ropa todavía? ¿Que ha estado haciendo todo este tiempo? ¿Y quién le ha curado el hombro?
¿Ha dicho cauterizado?
¿Por qué me mira como si le estuviese recitando la tabla periódica al revés? Bueno, qué más da, lo mejor que podemos hacer es irnos
¿Los caballos? No creo que piense ir al hospital vestido de Mel Gibson y en caballo