BABY
Me pone nerviosa ir montada en el mismo caballo que el Madelman. Es todo músculo, tengo que reconocer que el hombre está para hacerle un favor y con el traqueteo del camino me está subiendo un calor un poco escandaloso por el cuerpo. Intento concentrarme en otra cosa que no sea el cuerpo de este hombre golpeando con el mío.
Para desviar la atención me fijo en el camino ¿Por qué estamos volviendo por un camino mucho más ancho y más transitado que por el que vinimos ayer? ¿Y porque hemos tardado tan poco en llegar al castillo? Es cierto que ayer iba andando pero recuerdo las cuestas que tuve que subir y los terraplenes que bajé y este camino es mucho más llano.
Me han vuelto a instalar en la misma habitación que estuve ayer. Si algo tengo que agradecer es la hospitalidad de esta gente, en el centro de la estancia junto a la chimenea hay una bañera con agua caliente que desprende un olor muy agradable a rosas y cítricos. Me quito la ropa que llevo y al entrar no puedo evitar dar un jadeo. Tengo todos los músculos entumecidos, aunque la noche pasada dormí como un bebé necesito más horas de sueño.
Aunque tengo los ojos cerrados y a punto de quedarme dormida dentro de la bañera escucho la puerta abrirse y volverse a cerrar, alguien ha entrado en la habitación y espero que no sea el Madelman porque si es él me va a escuchar por entrar sin llamar. Ya me vio ayer totalmente desnuda por hacer lo mismo, no le voy a permitir que hoy me vea dentro de la bañera.
Abro los ojos al escuchar una voz de mujer, no es el idiota. Una mujer que debe rondar los sesenta años está ahí plantada en mitad de la habitación. No sé quién es, no la he visto en mi vida pero siento como si la conociera. Me recuerda a mi yaya. Debe ser la curandera, el Madelman dijo que la haría llamar para que me examinara y me diera alguno de sus brebajes para recuperar la memoria. ¡Si él supiera!
Me levanto para salir de la bañera, porque no sé muy bien el motivo pero me parece un poco mal educado estar ahí tumbada desnuda mientras esta mujer está aquí. Además si quiero averiguar de qué trata todo esto no me queda más remedio que dejarme llevar. Salgo de la bañera y me pongo la misma bata que me trajeron ayer.
Ahora mismo me siento como si esta mujer pudiese leerme hasta la cadena de ADN, su mirada parece decirme que sabe exactamente quién soy y lo que oculto, cosa que no puede ser.
Vaya, no se corta ni un pelo la señora. Era de entender que si esto es una comuna, una secta, o una congregación de Amish pero con complejo de escoceses todo el mundo sabrá que hay en el castillo una mujer que habla y viste como una hereje.
¡Joder! ¿Tan obvio es que he mentido? Creía que el Madelman y su grupo de Minions se lo habían creído. Si no es así tendré que buscar otro plan, es una pena porque aunque al principio he pensado que me había vuelto loca con esta idea, conforme la he ido madurando me parece muy buena.
Vaya, es la típica anciana que se piensa que lo sabe todo, bien, pues me aprovecharé de la situación y veré que puedo sacar de ella. A lo mejor consigo entender que está pasando aquí.
Pues precisamente esas son las dos grandes preguntas que tengo, podría tener muchas más pero si me contestase a esas dos podría hacerme una composición de la situación en la que me encuentro.
Eso sí que no me lo esperaba ¿Esta mujer sabía que iba a venir? Llevo sin creerme nada de lo que he visto en estos dos últimos días pero sin saber porque a esta mujer la creo, y no solo eso sino que confío en ella. Y como si de dos viejas amigas se tratara nos metemos en una conversación que va a durar horas.
Esta mujer sabe cosas de mí que no le he contado nunca a nadie. Me cuesta asimilar todo lo que me ha contado, incluso me cuesta creerlo del todo, pero tengo pruebas más que suficientes para saber que no miente.