CHRIST
Hoy me he levantado de muy mala leche, anoche me comunicaron que los Gordon estaban acampados a pocas horas del castillo. Mierda, ¿Por qué tienen que venir ahora que estoy conociendo a Baby? La aparición de Eleonor supone un problema, sé que ni mi padre ni los Gordon se van a tomar bien que rechace el enlace con esa mujer. Es cierto que nunca he querido este enlace, pero desde que Baby apareció lo tengo claro, me gusta y quiero conocerla más.
He salido temprano del castillo, no me apetece encontrarme con nadie, además no sé cómo mirar a la cara a Baby y decirle que la que pretenden que sea mi prometida está a punto de llegar. No sé si ella siente lo mismo por mí, no sé si sus sentimientos son iguales que los que tengo yo pero no quiero ser desleal con lo que siento.
Como la suerte no es algo que me suela acompañar, me encuentro con ella en la puerta de la muralla. ¡Mierda! Justo lo que no quería.
No sé qué le ocurre pero está enfadada, durante los días que lleva aquí hemos conseguido limar asperezas, no voy a decir que nos llevamos bien, siempre estamos discutiendo, cosa que no sé porque pero me encanta. Me gusta que no sea una mujer sumisa que acepte todo lo que le dicen, me encanta que me rete día a día.
No me esperaba esa contestación ¿Por qué no va a ser adecuado que la acompañe si lo hago casi todos los días? Le pregunto el motivo y como si de un huracán se tratara comienza con una de sus diatribas sobre lo inadecuado que es que un hombre prometido lleve a una mujer a caballo. En lugar de enfadarme me divierte, No, la expresión no es divertirme, me alegra, porque eso quiere decir que le molesta la visita de Eleonor y el motivo de la misma.
Y ahí está la respuesta que estaba esperando, comienza con otra diatriba sobre los hombres que hay por el mundo, que si me creo el centro del universo e intenta convencerme que no le importa si me caso con otra mujer. Se nota la mentira a la legua y mi corazón late con tanta fuerza que si se callara un poco seguramente que lo escucharía.
Como era de esperar hace ese pequeño giro de cuello como si fuese una faraona del antiguo Egipto con la barbilla levantada y emprende su camino hacia la casa de la curandera.
De pronto me siento ligero, el enfado con el que me he levantado esta mañana ha desaparecido por completo. Baby siente algo por mí, no se puede negar por mucho que se empeñe en decirme lo contrario. Si antes estaba convencido que no quería casarme con Eleonor ahora ya es un hecho, incluso si tengo que renunciar a la jefatura del clan por ella.
Me encuentro con Tom y Alain en el patio que están mirándome con una sonrisa canalla, seguramente que van a meterse conmigo por la cara de bobo que debo llevar, pero sinceramente me da exactamente igual lo que me digan.
Los dos empiezan a reírse y a mí no me queda más remedio que unirme a ellos, cuando escuchamos el ruido de cascos que vienen desde el puente. ¡Mierda, ya están aquí! Esperaba que me diese tiempo para hablar con mi padre.
Mi padre no me hace ni caso, como siempre en este tema, se ha empeñado en esta unión y si soy sincero no entiendo por qué tanto interés, por más que me diga que es una unión muy ventajosa yo solo veo beneficios para los Gordon, a nosotros no nos beneficia en nada, al contrario, los Gordon no son precisamente un clan muy apreciado en las Highland y tienen demasiados enemigos.
Al girarme veo que ya ha llegado la visita, Ronald Gordon se ha adelantado del resto del grupo, unos veinte guerreros le acompañan, demasiados para una visita como esta. Para ser sincero no imponen demasiado aunque hay algo en este grupo que no me inspira confianza.
Los guerreros están en una formación de defensa y en el centro se puede distinguir una figura femenina con la cabeza cubierta por una capa demasiado tupida y cubierta de piel para esta época del año. Esa debe ser Eleonor, mi supuesta prometida.