¿y si mi destino es una película?

Que obsesión con pelearse

BABY

El salón se ha convertido en una escena de los hermanos Marx, todos hablan a la vez, todos se acusan de todo.

William me ha pedido que no me mueva, que deje que ellos mismos se delaten, es divertido ver a padre e hija discutiendo y a Christ intentando enterarse de algo. Yo por lo menos no me entero de casi nada.

La Chucky acaba de decirle a Christ que yo le he contado esta mañana lo del elixir de la eterna juventud, será mema. Veo como Christ gira el cuello cual niña del exorcista, ¡joder! Eso ha tenido que doler. William a mi lado me pregunta

  • ¿Le has dicho tu eso?
  • Y yo que sabía que la mema esa se lo iba a creer. ¡Por Dios!

William comienza a reírse y me dice que soy incorregible y que me adora. Cuidado Majete no te me vayas a enamorar, con un escocés a mis espaldas ya tengo suficiente, además William es guapísimo, tiene un cuerpo de infarto, es simpático e inteligente pero también tiene la edad de mi padre.

En un momento dado oigo gritar a la Chucky algo como que yo tengo la culpa de todo y la veo como poseída por satán saltar por encima de la mesa con un cuchillo en la mano y correr hacia mí. ¡Joder, dónde va la loca está! Todo ocurre muy rápido veo como Christ salta detrás de ella, como Alain, Tom y Morgan corren también con las espadas en la mano y como William intenta interponerse entre la loca y yo, Pero claro una mujer loca es poco controlable.

No me lo pienso dos veces y lo siguiente que hago es soltarla un derechazo conforme llega a mi altura ¡A tomar por culo! ¿Quién se ha creído está idiota que es?

Creo que me he pasado un poco porque la he dejado totalmente inconsciente y además me he hecho daño en la mano, seguro que se me hincha.

Un guerrero Gordon viene directamente hacia Christ con la espada en alto le pego un grito para avisarle y ¡Madre del amor hermoso! Mi Madelman acaba de pincharlo como una anchoa. Creo que me voy a marear. Christ me coge de la mano y me lleva hasta un armario donde me esconde y me dice que no salga hasta que venga a buscarme. No pienso salir, claro que no, que esta panda de salvajes se maten ellos solitos.

No sé cuánto tiempo llevo metida en el armario, me da lo mismo, prefiero que cuando me saquen sea la prima de Nefertitis que tener que ver cómo se matan los unos a los otros. Tengo que reconocer que tengo miedo, me aterra que pueda pasarle algo a Christ o a alguno de los otros guerreros. No quiero pensar en eso, aunque dentro de un armario tampoco tengo mucho más que hacer.

Hace un rato que el ruido del exterior ha cesado, me da lo mismo Yo voy a seguir aquí como si fuera un abrigo en verano, no me importa que tengan que desempolvarme cuando me saquen de aquí, entonces se abre la puerta, y claro una tiene que defenderse y en un acto reflejo lanzo mi pierna.

  • Joder mujer – dice el pobre de Alain agarrándose la entrepierna
  • Perdón, perdón, perdón – porque a ver qué le dices a un hombre al que le acabas de subir los cataplines a la garganta de una patada.

Cuando se recupera me saca del armario, hay heridos por todos lados y también muertos. Las mujeres están curando a los heridos y los guerreros que han salido ilesos están llevándose a los muertos. Me siento un poco descompuesta, nunca antes había visto matar a nadie, por mi trabajo he visto muertos, pero no en estas condiciones.

No me lo pienso y cuando me recupero me pongo a ayudar con los heridos. Me estoy dando cuenta que las mujeres no cosen las heridas, claro la única a la que le he enseñado a coser heridas es a Margot, el resto siguen cauterizando o simplemente poniendo emplastes. Pasa una de las mujeres a mi lado y le pido aguja e hilo, la pobre debe pensar que se me ha ido la cabeza y que tengo ganas de hacerme una bufanda para el invierno, aun así al cabo de un rato tengo un costurero en mi mano. Le he pedido a Alain que me busque una jarra de whisky, me mira raro pero me la trae.

Uno de los guerreros tiene un corte en el brazo, sin perder tiempo echo un chorro de whisky en la herida y busco a mí alrededor algo duro, veo una figurita de madera y le pido que lo muerda. Alain no me quita ojo y se queda impresionado cuando comienzo a coserle. Al terminar me arranco un trozo de tela del vestido y le vendo la herida.

Busco otro herido y repito la operación y otro y otro, Alain no se ha separado de mí en todo el rato, me rellena la jarra cuando se gasta y ha ido a buscar palos para que los heridos los puedan morder mientras les coso y agua caliente para poder limpiar las heridas.

No tengo ni idea de cuántas heridas he cosido, han sido demasiadas. Cuando no quedan más heridos en las filas McDonald y Wallas veo un grupo de guerreros Gordon que están en un rincón custodiados, me acerco a ellos y veo que algunos están heridos, sin pensarlo me dispongo a ayudarlos.

  • Baby, estos hombres son enemigos
  • No Alain, estos hombres están heridos y voy a curarlos.

Si de algo me he dado cuenta es que estos hombres luchan por su apellido, sin pensar si tienen razón o no. Yo voy a curarlos y después que decidan si son culpables o no.

Llevo varias horas curando heridos y no he visto a Christ y a William. Tom está custodiando a los presos y a Morgan le he tenido que coser una herida en el costado, por suerte no era muy profunda. Mientras le cosía me ha contado que Christ estaba con su padre y William en el despacho después de interrogar al Ronald y a su hija. Como no, ha aprovechado la ocasión para sacar el tema de la brujería y se ha despedido diciéndome que me está vigilando a la vez que me guiña un ojo.




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