¿y si mi destino es una película?

Si me dejas me quedo

CHRIST

Llevo toda la mañana reunido con Wallas y mi padre, tenemos que decidir qué hacer con Ronald y su hija. Anoche ambos en un intento de salvar sus vidas nos contaron los planes que tienen los ingleses.

Llevamos años luchando por la Independencia de Escocia, y ahora que ha fallecido el rey inglés es nuestra oportunidad para que Robert Bruce suba al trono.

Según nos ha dicho Gordon, los ingleses piensan asentarse en el valle, se calcula que mandarán a unos 10000 soldados. No creo que nosotros podamos juntar un ejército tan grande, por muchos clanes que se unan. Además hay clanes afines a los ingleses y nunca se unirán a nuestra causa.

  • Buscaremos todos los aliados posibles y les atacaremos
  • Es muy arriesgado William nos superan por mucho, atacar ahí es ir a una muerte segura – le dice mi padre poco convencido.
  • No tenemos otra opción, si no atacamos mandarán partidas a los clanes y nos derrotarán uno a uno. Hay que entrar en la guardia del lobo.

Al salir del despacho encuentro un grupo de guerreros esperando en la puerta del salón, entre ellos se encuentra Morgan.

  • ¿Qué está ocurriendo aquí? – me acerco hasta donde está apoyado en la pared
  • Ah, hola. Baby nos mandó llamar para revisarnos las heridas

Levanto la ceja para mirar a mi amigo, en otras ocasiones cuando le han herido ha protestado cuando la curandera le pedía que le enseñase la herida, y ahora ahí estaba como un niño esperando un panecillo.

Entro en el salón y me encuentro a uno de los guerreros tumbados sobre una mesa sin camisa y a Baby examinando su pecho. Ni siquiera me ha escuchado entrar, me quedo sin hacer ruido observando la escena. Está mujer es demasiado valiente, yo no me atrevería a decirle a John las cosas que le está diciendo sin arriesgarme a llevarme un puñetazo y sin embargo ahí está el guerrero sin abrir la boca.

  • Eres un guarro John, la higiene es muy importante para que no se infecte la herida.
  • Señora me bañé en el lago la semana pasada.
  • ¡La semana pasada! Ah no, esto lo voy a solucionar yo. No podéis ser unos marranos. Hablaré con el Laird y os obligare a bañarnos todos los días. Aunque OS tenga que llevar Yo de la oreja.
  • ¡Todos los días! Eso es injusto.

Baby empieza con una de sus diatribas que ninguno entendemos como que injusto es el hambre en el mundo, que te ocupen la casa o que tus padres olviden tu cumpleaños cuando eres niño. Es gracioso como a John se le empiezan a poner las orejas rojas por la vergüenza. La verdad que le echa agallas no tiene miedo a enfrentarse a hombres que la doblan en tamaño y además no sé cómo lo hacen pero acaban rendidos a sus pies.

  • ¿Qué estás haciendo mujer? – la interrumpo porque me da pena el guerrero.
  • Ah, hola – se gira al escucharme – os he buscado para pediros permiso y revisar a los heridos, Tom me ha dicho que estabais reunidos y no os he querido molestar.

Es adorable, no tiene ninguna necesidad de ocuparse de mis hombres y aquí está lidiando con una panda de brutos, aunque parece que no se le da mal domar a las fieras, y por lo que he visto ahí fuera no se les ve molestos por la interrupción en sus tareas.

Me voy a entrenar en lo que ella termina de revisar a los heridos, necesito hablar con ella, William ha dicho que mañana se marcha a la capital para visitar a Robert y ponerle al tanto de todo, quiere averiguar cuánta verdad han dicho los Gordon, además va a llevárselos para que los juzguen y quiero saber qué piensa hacer Baby.

  • Vaya, veo que has podido con todos estos brutos – la digo cuando la veo salir.
  • Son como cachorros de mastín, muy grandes por fuera pero tiernos por dentro – me contesta con una sonrisa

Tiene razón, los McDonald somos uno de los clanes más poderosos de las Highland, temidos y letales en el campo de batalla, pero en nuestro día a día somos humildes y los hombres son cariñosos con las mujeres. Se trabaja en comunidad y nos ayudamos los unos a los otros. A mí pueblo se le ve feliz y eso es muy importante.

  • Quería hablar contigo, Baby – no sé cómo preguntarle lo que me aprieta en el pecho – William se marcha mañana.
  • Ah, no lo sabía – se queda un momento pensativa – me gustaría despedirme antes que se vaya.

¿Eso quiere decir que se queda? No ha dicho que se quiere despedir de mí, ha dicho de William ¿Verdad? Me lo tiene que confirmar, no me quiero hacer falsas ilusiones.

  • ¿No te vas a ir con él?

Baby me mira como si me estuviera subiendo un escorpión por la cara.

  • Por supuesto que no – dice muy convencida, hasta que se calla y mira hacia otro lado ¿Avergonzada? ¿Con miedo? – a no ser claro, que tú quieras que me vaya




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