¿y si mi destino es una película?

A mi lado Orson Welles es un principiante

BABY

Pido que suban a mi habitación una mesa, necesito hacer planos y le he pedido a Christ que me enseñe un mapa del lugar del que les he hablado, que para mí sorpresa se encuentra a menos de un día de aquí y además hay un monte justo detrás del valle, perfecto para lo que quiero hacer.

En mi habitación delante de la mesa y con papel y pluma comienzo a esbozar los planos de todo lo que he pensado. Mi miniyo ha pedido ayuda y en mi cerebro se ha reunido un grupo de miniyoes buscando entre mis recuerdos.

Pasé un año en Florencia. Me enamoré de la ciudad, del arte renacentista y de Leonardo DaVinci, no literalmente de él ya que siempre fue viejo y barbudo. Llegó a tal punto mi obsesión por ese hombre (ahora estoy segura que fue un viajero del tiempo) que iba todos los días a su museo. Me hice amiga del director hasta que me dejo ver sus manuscritos y sus bocetos, los cuales tengo ahora mismo desplegados en mi cerebro y me dispongo a plasmarlos en papel para todos.

El primer boceto que trazo es el de una ballesta. Os preguntareis para qué quiero una ballesta si ya tienen arcos. Bien, los ingleses llevan armaduras y la potencia de una flecha lanzada con este artefacto puede atravesarlas, además la ballesta puede permanecer cargada, es más precisa, no se necesita experiencia para usarla y además no se necesita fuerza como pasa con el arco.

Cuando tengo todos los detalles del artefacto busco a Christ para que me acompañe a hablar con el arquero.

El hombre al principio no entiende el dibujo que le estoy mostrando, cuando se lo explico se sorprende de lo que le estoy pidiendo y abre los ojos emocionados.

Estoy feliz, si me he ganado a ese hombre solo con un dibujo el padre de Christ y William son pan comido.

Estoy tan emocionada y con la adrenalina por las nubes que decido volver a mi dormitorio para seguir con los bocetos. Christ viene conmigo, está igual de ilusionado que yo.

Saco de mi mente el segundo invento de mi héroe Leonardo, el Omnitoptero, todo el mundo en el siglo XXI conoce esas alas que construyó el primer parapente de la historia. Lógicamente no lo puedo construir tal y como él lo hizo pero sí puedo hacer un parapente, total para esta gente es lo mismo, nunca han visto a nadie volar.

Desde la distancia, si utilizamos los colores adecuados puede pasar por el dragón que pretendo darle a Morgan.

Mientras dibujo, Christ me hace cientos de preguntas sobre el futuro, algunas muy interesantes y otras muy graciosas. Es divertido ver sus expresiones de incredulidad.

  • ¿Qué significa hamburguesa?

Su pregunta me sorprende, estoy tan concentrada en el boceto que no entiendo porque me pregunta por eso

  • Cuando te enfadas me llamas hamburguesa ¿Qué significa? – sigue hablando

Dejo la pluma y me echo a reír mientras me giro para mirarle, es cierto que le insulto de mil maneras aunque mis preferidas son las relacionadas con su apellido, por eso le llamo hamburguesa, Big Mac e incluso a veces cangreburguer.

Intento explicarle lo que es un McDonald, la extensión a nivel mundial de una posada.

  • La hamburguesa es una masa de carne desmigada y vuelta a formar cocinada a la parrilla que se pone entre dos trozos de pan. También se echan otros ingredientes como queso.

En ese momento se me ocurre la idea de intentar hacer un día hamburguesas en la edad media. El Kétchup será imposible, ya que los tomates todavía no han llegado a Europa. Ya se me ocurrirá algo para sustituirlo.

  • Entonces ¿No crees que sea un gran guerrero?

Le miro con la ceja levantada sin saber a qué viene esa pregunta y esa carita de cachorro abandonado hasta que caigo a que se refiere a cuando le llamo Big Mac. Me echo otra vez a reír.

  • Digamos que sí lo creo, a eso se le llama doble sentido.

Me mira pensativo como intentando adivinar lo que le he dicho cuando una sonrisa se pone en su cara

  • Me insultas y me halagas al mismo tiempo. Eso es genial

Cómo no quiero interrumpir su dosis de vanidad me limito a subir los hombros en señal de “así es amigo”.

-.-

Ha pasado una semana y hoy tengo que demostrarles a todos que mi plan funciona.

Christ y yo hemos estado probando la ballesta y funciona a la perfección. Es mejor de lo que imaginaba.

El patio se ha llenado de gente, se ha corrido la voz de la nueva arma y están intrigados de qué se trata y para qué la queremos, aunque eso todavía no se lo vamos a contar, no podemos arriesgarnos que llegue a oídos de los ingleses.

  • Bien Baby, veo que todos están intrigados por lo que tienes que enseñarnos – dice el Laird con una sonrisa cariñosa en la cara.

Llevo la ballesta en la mano, y hemos colocado unas armaduras a una distancia considerable, Según Christ es la distancia adecuada porque William probablemente mandará a su mejor arquero, tengo que reconocer que estoy preocupada, está demasiado lejos.

La ballesta no está cargada llevo un carcaj a la espalda. Me he puesto un vestido porque quiero parecer débil, claro que al lado de los guerreros que me rodean soy como un pajarito entre lobos.

  • Carl será el arquero que probará tu arma – Christ tenía razón, ante mi aparece un guerrero de William que no conozco, debe medir por lo menos dos metros y de ancho no tengo ni idea, le llego a la altura del pecho y para tenderle la ballesta casi tengo que ponerme de puntillas. Estos hombres son enormes.




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