BABY
Las mujeres se han dividido en varios grupos, están haciendo una labor extraordinaria. Unas trabajan con Margot, otras con Lorraine la ama de llaves del castillo y otro grupo con Marie la cocinera.
He estado trabajando con algunas jóvenes creando una especie de pólvora. Las chicas se lo han pasado en grande haciendo explotar todo lo que se les ponía en medio. La mezcla no es muy potente pero la distracción está garantizada.
Margot dirige las labores medicinales, tenemos que tener las suficientes plantas y preparados para atender a los heridos. Hemos conseguido mezclas muy interesantes que sirven de analgésicos, otras sirven como sedante, a falta de anestesia nos tiene que servir.
Mi madre otra vez ha influido y estamos intentando crear panecillos impregnados en los brebajes para que sea más fácil de transportar, fabricar y digerir que en líquido, digamos que estoy intentando fabricar las primeras pastillas, menos mal que no son supositorios.
Lorraine y sus mujeres están fabricando y tiñendo telas negras, con ellas van a fabricar pantalones, jerséis y pasamontañas para los guerreros que van a participar en la fase de distracción. Tienen como modelo unas mallas y un jersey mío.
Otro grupo liderado por Marie es uno de los más importantes para mí, desde que he llegado estoy intentando hacer penicilina, lo he conseguido en dosis muy pequeñas.
Si mi objetivo es que haya el mínimo número de bajas posibles entre los escoceses no puedo permitir que mueran después de la batalla debido a infecciones.
El tiempo que llevo aquí he descubierto que cuando se deja masa de pan sin cocer en un lugar húmedo fermenta con mayor rapidez y es el mejor caldo de cultivo para el hongo penicillium.
Cuando el pan entra en contacto con otros alimentos como frutas demasiado maduras se propaga con mucha facilidad. Con este descubrimiento he convencido al padre de Christ para convertir las mazmorras del castillo en almacén de productos en descomposición.
Esta es una de las peticiones que más me ha costado conseguir, el motivo es fácil, con la ballesta vieron el resultado, con los fuegos artificiales se quedaron sorprendidos, de hecho siguen mirándonos con admiración, pero las bacterias, esos bichitos que son tan perjudiciales, esos no se ven, no se puede demostrar a simple vista lo importante que es el antibiótico en la historia de la humanidad.
Es cierto que desde que utilizo la penicilina hay menos casos de calentura, claro que el problema son las dosis que he tenido hasta el momento, pero los resultados ahí están.
¿Por qué se me ha ocurrido contarle la propuesta a él antes que al Laird? Me paso el día discutiendo con este borrico, todo le parece peligroso y no apto para mujeres. He llegado a pensar que lo hace simplemente porque le gusta verme enfadada. Bueno, por eso y porque siempre que discutimos acabamos besándonos.
Después de una ardua discusión con el Madelman cabezón acabo convenciéndolo y hasta me acompaña a pedir permiso a su padre para poder crear una planta de compostaje en las mazmorras de un castillo de la Escocia de la Edad Media.
A simple vista parece fácil, pero requiere de técnica y el momento exacto. Una vez que el hongo ha crecido en el alimento hay que ponerlo a fermentar en las condiciones adecuadas, esto crea un líquido bastante desagradable del que hay que extraer la penicilina, ahí están otra vez las horas con mi madre y una vez terminado hay que desinfectarlo y filtrarlo para dejar únicamente el antibiótico. De un kilo de fruta puede salir aproximadamente medio vaso de antibiótico.
También me he propuesto crear lejía con las cenizas de las chimeneas para poder potabilizar el agua lo máximo posible, esterilizar las superficies dónde se curarán las heridas y producir jabones y productos de limpieza.
Morgan observa minuciosamente todo lo que hacen las mujeres, y está fascinado con lo que él llama aquelarre de brujas.
Me he ganado a ese grandullón con su dragón en miniatura que lo lleva colgado del cinturón con gran orgullo como si de su juguete favorito se tratara. Por supuesto sigue llamándome bruja y eso que le he dicho que todavía no había visto nada.
Se ha convertido en una gran ayuda para mi supuesto aquelarre, siempre está pendiente que no nos falte nada y manda a los mozos a diestro y siniestro, convirtiéndose en mi Merlín preferido.
Los niños se reúnen en el taller del carpintero y bajo las órdenes y supervisión de Tom, otro gran implicado en la causa, están fabricando infinidad de flechas de diferentes tamaños tanto para las ballestas como para los arcos. Las mujeres se han empeñado en aprender a utilizar las ballestas y ahora todas lucen una en los cinturones de sus vestidos.
También se han encargado de crear las pequeñas antorchas que hemos utilizado en nuestro espectáculo pirotécnico que ha sido todo un éxito. Ahora están haciendo otras más grandes para la llanura y otras que vamos a utilizar a modo de bengalas. Se están divirtiendo mucho y a la mínima oportunidad prenden algunas, motivo que ha hecho que tengamos algún que otro incidente aunque sin importancia.