CHRIST
Estoy entrenando con Tom y los guerreros cuando escucho ruido de cascos procedentes del puente, al levantar la vista veo que se trata de Alastair Campbell, el hijo del Laird del clan Campbell seguido de un grupo de guerreros, mujeres y jóvenes.
Me acerco a ellos, espero no equivocarme y saber porqué vienen, espero acertar porque si no, no voy a poder dejarles pasar, nadie puede descubrir lo que estamos haciendo aquí.
Efectivamente Alastair viene a ayudarnos, William y mi padre han convencido al Laird y han mandado un grupo para ayudarnos, el resto de los guerreros se reunirán con nosotros cuando llegue el momento del ataque.
Cuando llegamos al patio del castillo Baby nos está esperando junto a Morgan.
Se la ve nerviosa, imagino que está pensando lo mismo que yo. Le presento a Alastair y le explico que son aliados y han venido a ayudar. Sé que eso la va a alegrar porque se queja de que faltan manos y aquí hay por lo menos cincuenta personas dispuestas a ayudar.
William partió hace una semana con mi padre en busca de clanes aliados para nuestra causa y hoy acaban de llegar los primeros.
La misma escena se repite los días sucesivos, llegan los McLeod, McGregor y para la sorpresa de todos los Murray.
En poco más de una semana hemos pasado de ser cien personas a ser casi trescientas, lo que supone un pequeño problema de logística que debemos solucionar.
Montamos un campamento en la parte posterior del castillo para alojar a los guerreros. Las mujeres y los niños son distribuidos por las casas de los miembros del clan McDonald y el castillo.
Varias partidas de caza suministran carne suficiente para alimentarse y se crea otro equipo de mujeres encargadas de la alimentación y las provisiones.
Con los guerreros también han venido artesanos de los otros clanes que comienzan a trabajar sin vacilación aportando ideas y realizando las modificaciones que creen oportunas para mejorar las estructuras.
Me siento feliz, esta gente confía en Baby y todos están convencidos que lo vamos a conseguir, lógicamente no todo es idílico, y algunas de las discusiones acaban a puñetazos, cosa que enfada demasiado a Baby.
Además aunque todos vienen convencidos que la organizadora de todo este tinglado como dice ella es una mujer algunos hombres se resisten a ser organizados por ella e intentan imponer sus ideas, en alguna ocasión la he encontrado discutiendo con algún artesano llamándolo simio machista.
Estamos a mediados de julio y hemos construido no una sino dos catapultas, según Baby son bastante sencillas aunque a mí me parecen obras del demonio.
Las hemos probado en campo abierto, estos artefactos son capaces de lanzar piedras del tamaño de un barril a una distancia de 500 pies. ¡Es impresionante! Además hemos probado a lanzar junto a las piedras varios saquitos de lo que Baby llama pólvora y la explosión hace que se incendie todo lo que haya alrededor.
William ha vuelto y nos hemos reunido con los jefes o representantes de los otros clanes, hay mucho que organizar estratégicamente, Baby está a mi lado, ha cambiado mucho, al principio cada vez que nos reuníamos se sentía nerviosa, ahora se siente segura de sí misma.
Ella en lugar de soltarme entrelaza sus dedos con los míos y me mira con una sonrisa de agradecimiento.
Desde principios de julio tenemos hombres vigilando la llanura a la espera de la llegada de los ingleses. Hasta el momento no tenemos noticias cosa que me pone un poco nervioso, todo este “tinglado” no vale para nada si no aparecen.
Aprovechando los guerreros que tenemos en la llanura y que no hay ingleses a la vista, han aprovechado para colocar y mimetizar los amplificadores, que no dejan de ser barriles con forma de trompetilla, cavar las trincheras cerca del puente y hacer las tapas de madera.
Hace unos días estuvimos Baby, Morgan, Alain, Tom y yo supervisando todo, ya que la llanura se encuentra a menos de un día a caballo del clan.
Todos aplaudimos, sí somos idiotas, nos alegramos que llegue el enemigo pero es que en el fondo queremos llevar esta misión a cabo.
No le hace gracia mandar a nadie allí, piensa que es ponerlos en peligro, además según ella debemos hacerles pensar que no vamos a atacar.
Todos la miran como si estuviese chiflada, porque tengo que decir que aunque todos la apoyan, la escuchan y al final acaban haciendo lo que ella dice sigue siendo una mujer, y como ella dice a los hombres nos gustan las guerras de meadas y nos resistimos a ceder a las órdenes de los demás.