Yes
Ha pasado ya algunos días, no he dormido bien, Nat no sale de mi cabeza, su aroma no sale de mi, la boca se me vuelve agua cada que recuerdo esa noche pero, no sé por qué siento tantos nervios verla.
Después de ese día transcurrieron muchos más por algún motivo no tuve cara para verla, apenas cruzamos mensajes pero en mi cabeza lo único que podía imaginar era a ella envuelta entre las sábanas a ella sonrojada, a ella agitada a ella felíz a causa del éxtasiscausado por mi, siempre y solo a ella.
Un lunes nos cruzamos en la avenida lucía espectacular su sonrisa no era la misma deslumbraba y estaba casi segura que fue por mi, me lo confirmaba sus ojos color café que también, si, también estaba sintiendo lo mismo no sé si por causa de nuestro beso o desde hacía ya tiempo atrás, no me dí cuenta quizá o lo desbloquee justo después, pero puedo jurar que algo estaba cambiando.
Nat.- hace mucho que no nos vemos -mencionaba mientras se colocaba el cabello detrás de la oreja derecha.
Yess.- he tenido mucho trabajo -comente con sonrisa nerviosa mientras mi corazón latía a mil podría jurar que a punto del colapso.
Nat.- trabajo o vergüenza
Yess.- Quizá – respondí mientras observaba cómo su mirada se clavó en mis labios- la respiración comenzó a huir de mí y el piso dejó de estar debajo de los pies.
Nat.- luces distinta, no eres la misma de aquella ocasión – mencionaba mientras intentó acercarse un poco más y cómo la vez anterior, mi corazón comenzó a latir de una manera estrepitosa.
Yess
La persona valiente que la tomó aquella noche se volvió pequeña cuál ratón asustadizo al tener al imponente gato feroz frente a el. Añoraba acercarme, la quería mía, la quería a solas, entre cuatro paredes, dónde el único sonido sea el de nuestras voces, nuestra respiración, nuestras risas, nuestros besos entonces asentí, salive y me acerqué, el mundo se detuvo, el bullicio de los autos cesó, las personas desaparecieron, no había nada a nuestro alrededor más que nosotras dos y un silbido proveniente de mi cabeza el cuál no sé porque comencé a escuchar, la miré firme, mordi mi labio inferior y le sonreí, los ojos le brillaban, tenía los labios color rosa perfectamente humectados y las mejillas rojizas, era lo único que lograba percibir mientras su cabello liso se desmoronaba a causa de la corriente de aire qué nos envolvía -podria jurar que ambas flotabamos-
De pronto me atreví a proponerle una visita a mí casa, quería consentirla también, prepararle su almuerzo favorito, darle masaje, abrazarla, llenarla de besos, algo que sólo a solas podríamos hacer ya qué nadie sabía de su nuevo gusto.
Yess.- Nat, te invito a mi casa, te quiero a solas, dónde podamos ser libres unas horas, dónde no tengamos que cuidarnos que nadie nos vea.
Nat.- puede ser. – respondió un tanto sorprendida mientras aventaba con la cabeza ese si que tanto deseaba.
Yess.- Que te parece este fin? Podemos hornear palomitas, ver una película después de que hayas almorzado tú platiyo favorito.
Nat.- si, el sábado. -mencionó con aquella sonrisa espectacular que me regalaba.
Nat
Lo veía venir, es decir, lo estábamos buscando, el estar a solas -ella es consiente que no pueden verme mucho con ella, tengo una hija y mi ex es hombre, mi familia no se esperaría algo así de mi, pero me gusta, la quiero, la deseo- la encontré casi por casualidad y sin dudar la detuve un momento, no desaprovechó la oportunidad de invitarme a su casa y acepté, por un momento estábamos flotando en el aire sin nadie más a nuestro alrededor, no sé cuánto nos va a durar ésto que estamos viviendo pero, que va a suceder su alguien mas lo sabe? Puedo permitirme sentir atracción por una mujer? Me juzgarán? Yesi me entenderá? Si en algún momento nos descubren, tendremos el valor para enfrentarlo? A quién elegiré si tengo que hacerlo? Me odiara si decido soltarla? Por qué vienen tantas preguntas a mí? Por qué a pesar que la quiero, tengo tanto miedo?
Yess
Los días cursaron rápido, Nat y yo seguimos llamando nos por la mañana y antes de dormír, en ocasiones me escribía para invitarme a almorzar con ella siempre acompañadas de su niña, me gustaba pasar tiempo con las dos.
El sábado llegó demasiado pronto, limpié la casa, la habitación, apliques aromatizante por todos lados en cada rincón, coloqué sábanas limpias, quería que se sintiera cómoda, la hora llegó y con ella Nat, recuerdo los nervios que me invadieron al verla cruzar la acera llevando en su rostro aquella sonrisa que deslumbraba pensé que mi corazón se detendría, era lo más hermoso que mis ojos lograban ver, corri hacia ella, le tomela mano, le sonreí y la invité a pasar al interior, la invité a sentarse, mientras preparaba los utensilios para prepararle su platillo favorito Nat me abrazó por detrás, sus brazos rodeaban mi cintura y su respiración me hacía cosquillas en la nuca, sonreí cómo sólo solía hacerlo con ella, me dió un beso en la mejilla y me gire para abrazarla cuándo estuvimos frente a frente acercamos nuestros labios sin pensarlo cómo si hubiésemos estado preparadas para ello y nos besamos fuerte, apasionado como si fuese la última vez que nos veríamos, mis manos tomaron sus caderas y presioné sus glúteos mientras sus manos subieron a mis pechos para posteriormente tomarlos entre sus dedos, nuestra respiración era cada vez más fuerte, de nuevo ese silbido estaba en mis oídos, hacía calor tal fuego abrumador, podría jurar que casi escuchaba su corazón latir,de pronto me detuve la vi a los ojos y sentí cómo mi corazón explotaba, latía a mil, la tomé de la mano y la dirigí a mi habitación en dónde apenas cerramos la puerta las prendas comenzaron a estorbar. La besé cómo jamás la habían besado, le exprese en cada beso el amor que de mi desbordaba metí mis manos debajo de su blusa y solté su sostén, acaricié sus montañas las presione su blusa estorbaba, la liberé, besaba su cuello mientras ella saludaba una y otra vez, logré escuchar de entre nuestra respiración agitada uno de muchos gemidos que esbozó de su voz entre cortada, continué besándola cada vez más lento y suave, le mordí el labio inferior mientras mi mano izquierda comenzó a recorrer su cuerpo hasta llegar a sus caderas desabroché sus jeans e introduje mi mano debajo de sus bragas, pude sentir cómo la pasión desbordaba de su cuerpo mientras comencé a jugar en círculos sin soltarle la boca, con mi mano derecha la liberé de lo último que le quedaba de ropa y la acosté mientras abría sus piernas para introducirme en ella, sentía cómo fluía un río de placer acompañado de gemidos cada vez más fuertes, mi boca se hacía agua, deseaba tener mi aliento en su humedad, sin dudarlo y sin retirar mis dedos acaricié con la punta de mi lengua su entrepierna para después besarle los labios, en un instante ya estaba plasmada entre sus piernas, lograba sentir la dulzura de su pasión mientras ella me hablaba del cabello cada vez más fuerte -parecia que iba a explotar – sus gemidos eran cada vez más y más fuertes, presionaba mi cabeza contra su pelvis no pude detenerme, mi lengua hacía su trabajo y mi mano no sentía el cansancio hasta llegar al punto más elevado, el éxtasis, sentí cómo liberó, su cuerpo pasó de estar frenético a quedar en calma, suave, conservando aún la agitación que le había causado, me retiré de ella subí hasta su boca la besé suave cómo si se fuera a deshacer entre las manos, ella me dió la vuelta y sin rodeos bajó -me hizo tocar el cielo-
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Editado: 20.04.2026