Y si vuelves?

Capitulo III el final del Edén

Yess

Después de esa confesión solíamos estar todo el tiempo juntas, gran parte de mí día se iba con ella, de a poco cada vez nos veían más tiempo juntas, ella amaba maquillarme para admirarme y después besarme, reíamos todo el tiempo, recuerdo esa ventana justo frente al parque dónde solíamos estar siempre sentadas en la cuál solíamos imaginarnos todo lo qué pudimos haber sido juntas y claro, también bromeábamos sobre si no funcionaba, ella solía decir qué desde lejos me vería y diría -ella fué mía y la perdí por cobarde- había nostalgia en su risa al decir tal discurso, juramos también que si no funcionaba y se quedaba con algún hombre siempre nos veríamos para repetir una y otra vez lo qué sólo conmigo pudo lograr (nunca le dije que verla con otro sería un tipo de dolor qué por nada quería experimentar).

No faltaba un fin de semana sin ir a casa, nos acostumbramos la una a la otra y por tanta convivencia el amor creció, su olor estaba impregnado en mi recamara por todos los rincones, solía darme toallas con aquel olor de su fragancia -para qué siempre me lleves contigo – decía . Recuerdo aquella ocasión en dónde la llevé conmigo a ver el mar, Alli, justo allí dónde nadie sabía de nosotras, sólo allí podía besarme de esa forma qué tanto amaba, buscaba en cada ocasión juntar nuestras bocas y me llevaba de la mano a todos lados, sólo allí podía sentir qué nuestro amor le ganaría a cualquier adversidad.

Un día de pronto sólo dejó de ser ella, un día de la nada sólo llegué a dónde su trabajo y lloraba, Nat lloraba, lloraba cómo antes no la ví, sus ojos reflejaban la enorme lucha interna que en ella existía, su rostro lucía hinchado de llorar apenas y podía hablar sin que su voz quebrara, mi corazón quería detenerse en un instante, ésta vez no había sonrisas, bromas, juegos, felicidad, el aire era espeso, la tarde pesaba, mis lágrimas comenzaban a escapar -sabia que el fin venía próximo –

Lo bueno dura poco

Solía contemplarte en mis atardecered,

mis sueños más íntimos

eran contigo,

fatal haberme imaginado

mi vida a tu lado.

Cómo cenizas entre los dedos

se disipó mi vida junto a ti

a causa del fuerte aire,

él fué el soplo.

La tarde anterior al gran final fué caótica, ella llegó de sorpresa a casa mientras me duchaba, escuché el golpeteo de la puerta salí casi de inmediato, la noté ligeramente distinta -cabe mencionar que siempre he Sido muy distraída – se abalanzó a mis brazos y la toalla que me cubría deslizó por mi cuerpo hasta llegar al piso, me miró ardiente a lo qué sonreí, recogí la toalla para cubrirme, la invité al interior y le ofrecí algo de beber para calmar la situación pero ella rechazó la invitación, me tomó de la mano y me llevó a la habitación -vine a suplir mi deseo- fueron sus palabras, me vió a los ojos y dijo -Te amo, te amo por sobremanera, estoy enamorada de ti pero tengo miedo, te amo- dijo sin darme si quiera tiempo de corresponderle mientras me besó con la misma intensidad de un huracán, echando fuera sus más ardientes deseos me hizo suya de esa manera tan peculiar que sólo ella tenía, en todo momento fuí su princesa, sus caricias eran tiernas a pesar de la pasión desenfrenada que de ella desbordaba, fué precisa, me hizo tocar el cielo con los dedos y allí me dejó. Me encargué de elevarla al mismo cielo en el que ya posaba de la única manera qué a ella llenaba.

Si hubiera sabido que sería la última vez la hubiera disfrutado más.

Si hubiera sabido

Que mis manos no volverían

A tocar tú tez

Me hubiese adherido a ti

De forma permanente,

Si hubiera sabido

Que mis labios no volverían

A probar los tuyos

Me hubiese llevado conmigo

Una porción de ellos

Por todos los años que no te besé más,

Si hubiera sabido

Que sería ese día

Nuestro último día,

Aquella nuestra última vez

Te hubiera disfrutado más,

Me hubiese saciado más de ti,

Cariño.

Nat

Ha llegado a mí familia los rumores él ya sabe, me ha acusado, su dolor el saber que ni siquiera es otro hombre sino una mujer la que recorre mi piel, le hace estremecer de furia, estoy perdiendo, quisiera tener el valor de amarla con libertad de darle la vida juntas que le prometí, sé que pensará que no lo vale pero, no se trata sólo de mi.

Jess

Aquella tarde me dí cuenta de lo perdidamente enamorada que estaba de ti cuándo ya no reíamos en aquel lugar dónde solíamos vernos, quién lo diría, hacía apenas unas semanas atrás éramos una simples conocidas, después reíamos sin parar, juntas se nos notaba lo bien que estábamos, lo juro, había amor en tú mirada, tú risa no era la misma cuándo estabas con otras personas incluso cuándo a lo lejos te veía reír con él, juro qué conmigo tus ojos se iluminaban, las comisuras de tus labios bailaban, eran grandes, contigo conocí esa parte de mí qué nunca antes ví. Sólo que lo bueno dura poco, cuándo esa tarde ya no eras la misma sabía algo dentro de mi que todo estaba acabando, contigo todo en mi, esa parte de mí que descubriste también se estaba yendo contigo.

Cuando en el mismo lugar en el que reíamos nos tocó llorar, que cómo olvidarlo, estabas tan triste, tus ojos, aquellos que por muchos días deslumbraban llevaban consigo una carga que hasta de lejos se notaba, allí me dí cuenta de lo egoísta que era, pero, ¿Acaso el amor no es así?

Esa misma tarde algo era distinto, el viento se escuchaba gritar, respirar se sentía cómo estar hundido bajo el agua, los segundos parecían décadas, el corazón latía cada vez más fuerte, el mismo silencio calló, tan solo unas horas atrás habíamos consumado nuestro amor ¿Como era posible que ahora doliera tanto lo qué me elevó al cielo? Quizá por la gran altura que me elevé es que dolió tanto la caída.

-Hola! ¿Pasa algo? ¿Nat? Querida! Siempre sonríes cuándo llegó y hoy no levantas ni un poco la mirada.

- Todos hablan! Mi familia ya lo sabe.




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