Ya es tarde, encontré otro amor

El momento de la verdad

Una tarde lluviosa, mientras regresaba temprano de una diligencia y sin haber avisado que volvería antes, Elisa llegó a la casona y encontró el coche de Julián aparcado en el jardín. Al entrar en silencio, oyó voces provenientes del salón principal: la de él, y otra voz femenina que reconoció al instante: la de su propia hermana Valeria. Se detuvo en el umbral, con el corazón latiéndole desbocado en el pecho, y escuchó sin querer, o sin poder evitarlo, palabras que le partieron el alma como un golpe seco y brutal.
—Ya casi está todo listo —decía Julián—. En cuanto formalice el compromiso con ella, tendré acceso completo a todas las propiedades y derechos de la familia Méndez, y entonces nadie podrá detenerme con el proyecto del bosque. Nadie sospecha nada, ni siquiera ella, que es tan ingenua y confiada.
—¿Y cuándo nos iremos juntos, Julián? —preguntó Valeria con tono ansioso y cariñoso—. Ya no soporto más fingir, verla tan feliz, tan segura de que tú eres suyo, mientras lo nuestro es lo único verdadero.
—Pronto, mi amor, muy pronto —respondió él, con una ternura que a Elisa le pareció una burla cruel—. Una vez que todo esté bajo control, ella quedará a un lado. Nunca pensé que llegaría a ser tan útil para nuestros planes.
Elisa sintió que el suelo se abría bajo sus pies. No solo era la traición amorosa, la infidelidad con la persona que más debía haberla cuidado, sino también el descubrimiento terrible de que todo había sido una mentira calculada, una estrategia fría para aprovecharse de ella, de su familia y de la tierra que todos amaban. Las lágrimas le nublaron la vista, pero en medio del dolor empezó a surgir una fuerza extraña, una rabia limpia y decidida. Sin hacer ruido, retrocedió, salió de nuevo bajo la lluvia torrencial y corrió sin rumbo, lejos de esa casa que ya no era su refugio, lejos de las personas que más le habían fallado.
Corrió monte arriba, entre senderos resbaladizos y árboles altos, sin importarle el frío ni la oscuridad que empezaba a caer. Solo quería alejarse, huir de todo el dolor y la decepción que la ahogaban. No se dio cuenta de cuánto avanzó, ni de que se había alejado completamente de los caminos conocidos, hasta que de pronto tropezó con una raíz gruesa y cayó al suelo, entre la bruma y el silencio inmenso del bosque que rodeaba Monte Alto



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En el texto hay: amor, traición, suspeno

Editado: 16.07.2026

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