Cuando me acerco a casa,
un impulso me abraza.
Camino con rapidez
para encontrarte otra vez.
He llegado a nuestra casa,
pero el silencio amenaza.
Te busco en cada rincón,
fallando en esa misión.
Por más que intento hallarte,
ya no habitas en mi vida.
La nostalgia me domina
y tu ausencia me castiga.
Los colores se han borrado,
la sala se ha oscurecido.
Se ha esfumado aquel latido
que a mi alma daba sentido.