Hoy fui a una cafetería,
mientras observaba qué quería,
una parte de mí se moría
al saber que tú ya no vendrías.
Siempre me encantó el café,
por eso decidí volver por él,
pero cuando lo tuve al frente,
tus recuerdos invadieron mi mente.
Mi sabor favorito ahora está insípido,
ya no es cálido, ahora está frío.
Y para qué mencionar su color,
si solo me genera ecos de dolor.
Pensé en obligarme a seguir,
a terminar esa taza que pedí.
Me convencí de que era mejor así,
pero el café... ya no es para mí.