Te avisé que estaba mal,
que no podía descansar.
No podía reír,
ni mucho menos ser feliz.
Te pedí que me escucharas,
que me abrazaras.
No te pedí que me salvaras.
Sé que no era tu responsabilidad
salvarme de esta mente que no me da paz.
Solo quería tu presencia,
alguien que me amara en la oscuridad.