Ya no hay silencio

Paradoja

A veces mi mente vuelve al pasado,
en pequeños fragmentos callados.
Me muestra cómo tomas mi mano
y, sin engaños, besas mis labios.

Pero, al volver al cruel presente,
todo mi cuerpo se vuelve inestable:
¿para qué traer esos momentos,
si tú ignoraste mis sentimientos?

Vivo prisionera en una paradoja:
te amo y te detesto, sin lógica.
¿Es amor... o solo rutina?
Ya no mereces ni mi estima.

Solo me queda una verdad:
cuando más frágil estaba,
tú, sin dudar jamás,
te fuiste con alguien más.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.