A veces mi mente vuelve al pasado,
en pequeños fragmentos callados.
Me muestra cómo tomas mi mano
y, sin engaños, besas mis labios.
Pero, al volver al cruel presente,
todo mi cuerpo se vuelve inestable:
¿para qué traer esos momentos,
si tú ignoraste mis sentimientos?
Vivo prisionera en una paradoja:
te amo y te detesto, sin lógica.
¿Es amor... o solo rutina?
Ya no mereces ni mi estima.
Solo me queda una verdad:
cuando más frágil estaba,
tú, sin dudar jamás,
te fuiste con alguien más.