Te quise, aunque el brillo de tus ojos se apagó.
Te quise, aunque tus labios tenían otro sabor.
Te quise, aunque tus manos me recordaban a un glacial.
Te quise, aunque tus palabras se sentían como un puñal.
Te quise, aunque estar contigo
era vivir bajo un invierno torrencial,
entre lluvia y drama,
bajo un cielo sin sol.
Y te quise
a pesar de que,
ya no me querías.