Ya no hay silencio

Una vez más

Las estaciones seguían su curso natural,
y yo fantaseaba con un encuentro casual,
con observar una vez más aquellos ojos
que me llevaban a un lugar especial.

En aquel lugar especial,
éramos dos, nadie más:
dos almas, dos cuerpos,
dos mentes que, siendo diferentes,
nada las hacía detenerse.




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