Ya no hay silencio

Un baúl

Mi corazón se quebró,

y recogí sus pequeños trozos.

Los guardé en un baúl,

escondí la llave

y no volví a mirar hacia aquel lugar.

Con el tiempo,

el baúl comenzó a moverse,

a gritar,

pidiéndome que lo mirara,

que aquel corazón que olvidé

aún roto podía amar.

Tal vez no amar perfecto,

tal vez con dudas y miedos,

pero aún con cada cicatriz,

quería volver a amar.




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