Pensé que me gustabas,
pero descubrí que te idealizaba.
Los actos que en mi mente pasaban
nunca llegaban.
Tus palabras fueron "me gustas".
Pero nunca preguntabas
cómo me sentía,
qué tal mi día.
Por tres semanas no escribías,
luego aparecías buscando una cita,
una cama y comida.
Y al final me pregunté
¿Podríamos construir un hogar,
si ni una suculenta pudiste cuidar?