Ya no más soledad.

Capitulo 14.

CAPÍTULO XVIIII.

Dante fue dado de alta, por la imprudencia del conductor ebrio debió pagar una multa, Dante solo pedía por su estancia en el hospital, así evitaba irse a juicio y perder tiempo, al llegar a casa Dante fue cuidado tanto por Helena que por su madre, Helena le dedico tiempo a él para su mejora, él estaba muy agradecido de que ella se tomara molestias por él, descuidando su propio departamento por estarse quedando en su casa, solo obtuvo unos raspones y en sus piernas y brazos, por lo cual en unos días ya estará recuperado y hacer por fin lo que tiene planeado con su novia, llevarla a conocer los bonitos lugares de Inglaterra.

- ¿Dónde vamos a ir primero?

- Vamos a ir a una playa muy bonita en el este, siempre vamos allí de vacaciones. Le dice Dante.

- Esta bien suena interesante.

- Seguro que te gustara como a mí. Le dice alegre.

 

Helena estaba muy emocionada finalmente hoy inicia su viaje con su novio, su primera parada un recorrido por la playa de Bournemouth, era muy preciosa además un lugar lleno de turistas, se alojaron en un bonito resort y descansaron por el largo viaje, aunque más precisamente Dante no quiere desaprovechar el momento a estar solas con su novia, cuando cerró la puerta de la habitación tomo a Helena y besándose terminan en la cama, ella nerviosa pero de igual manera deseaba sentir las cálidas manos de su novio en ella, él un poco impaciente pero delicado con ella, es la segunda vez y tan importante como la primera, donde se demuestran mutuamente el fuerte amor que sienten ambos, donde las vibraciones y la culminación terminan abrazados y dormidos profundamente.

 

A la mañana siguiente se siente el fuerte calor de la playa, los niños corriendo de aquí para allá, el hablar de la gente se siente demasiado fuerte y las fuertes bocinas de los barcos hacen que Helena se despierte encontrándose en los fuertes brazos de su novio y desnudos, ella sonríe nunca pensó que se iba a enamorar tanto de un chico, siempre se ha cuestionado eso y recuerda que siempre estaba sola en su antigua vida, por nada del mundo deseaba volver a vivir lo mismo, la soledad siempre es una mala compañía y consejera para las personas, sus ojos verdes se posan en un reloj, desde la noche anterior que ella y Dante no han comido, así que se viste con la playera de dante y pide el desayuno, el cual no tarda en llegar y lo recibe, llego el momento de despertar a su novio, que siempre cuesta levantarlo, las camas eran sus enemigas porque Dante es amante en cada una de ellas.

- Oye hay que levantarse. Lo remueve.

- Cinco minutos más. Dice él adormecido.

- Nada de cinco minutos, son más de las once.

- Hay que pesada eres. Ella frunce el ceño.

- Pedí el desayuno, te quiero en la mesa o te tiro agua. Le amenaza.

- Por que tan mala, ya tan lindo que soy contigo. Hace puchero.

- Solo ven, vamos a comer cariño.

- Bien vamos que hay mucho por recorrer.

 

Después de estar levantados y desayunados, se fueron a recorrer la playa Bournemouth un gran lugar de turismo en Inglaterra, Helena miraba a gente de muchas parte del mundo, luego de caminar tanto decidieron bajar a la arena, Dante le dijo que su madre siempre solía traerlo a esta playa desde pequeño, pero la tradición murió el día que se entero que su padre engañaba a su madre y este se fue dejándoles abandonados, sin importarle su pequeño hermanito que venia en camino, desde entonces las cosas cambiaron demasiado en la familia, pero como mayorcito decidido a ser el hombre de la casa, así su madre pudo soportar el dolor de su quiebre emocional, pero todo cambio con la llegada de su hermanito Jake, el lleno de alegría el hogar tan hostil y lúgubre.

Ella estaba muy conmocionada por que Dante se abriera a ella y contarle algo que aún es una llaga para él, eso lo demuestra lo mucho que la ama y que le tiene confianza, quizás ella debería hacer lo mismo, ser sincera como lo fue él, por que la llaga de ella aún la marca constantemente.

 




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