Ya no más soledad.

Capítulo 17.

CAPÍTULO XVII.

 

Los días de su último año escolar se volvieron muy pesados, pero Helena podía con cada cosa que impusiera sus maestros, era la mejor de la clase y tenía el primer lugar de toda la preparatoria, con esas buenas calificaciones no tendría problema de encontrar universidad, Dante estaba muy orgulloso de su novia y tal cual prometió, Helena ayudaba a estudiar a Iris esta se sorprendió mucho de enterarse que su amiga vive en la casa del rubio, accedió a pedido de Helena de guardar el secreto, no quería rumores mal intencionados de sus compañeros. 

 

Era ya el último día de la semana ambos jóvenes se dirigían a su hogar, estaban muy agotados por la larga semana llena de exámenes de semestre, estaban caminando muy alegres y tomados de la mano, en cada momento que podían mostraban lo mucho que se amaban, Helena era la joven más afortunada del planeta, cuando se acercaron a la casa escucharon al pobre Jake llorar y a Melany discutir con un hombre, entraron de prisa para ver lo que sucedía, al entrar ven a Melany con un hombre alto Helena se preguntaba internamente quién era ese hombre y porque Dante al verlo inmediatamente le da un golpe. 

 

- ¿Qué demonios hace este tipo aquí? pregunta enfadado. 

- Tranquilo mi amor, este hombre ya se iba. 

- Claro que no me iré. Reclama. Ya te dije que quiero volver a mi casa.

- Esta casa dejó de ser tuya, desde el día que tomaste la decisión de irte. Dice Melany. 

- Así es, así que por favor señor retírese.

- !Soy tu padre, respetame¡  

- !Perdiste mi respeto cuando te largaste¡ Expresa enojado. !Jamas te perdonare por abandonar a mi hermanito¡

- Tranquilo hijo. Ya oíste vete de aquí Mark.  

 

El hombre solo miraba a la que fue su esposa con desgano, pero al final accede a retirarse y se va sin decir nada más, Helena no sabía qué hacer en la situación ya que no le concierne en absoluto, lo único que pudo hacer es abrazar al pequeño que lloraba desconsolado, mientras veía como Dante y Melany se abrazaban entre ellos intentando consolarse mutuamente, aunque querían demostrar que no les importaba para nada el hombre, su visita los afectó demasiado. 

La cena esa noche fue de los más turbia, Helena sentía el ambiente muy pesado,  pues las cara de sus acompañantes de mesa estaban demacradas, no sabia que hacer o qué decir para calmar la situación, Dante apenas había probado bocado en su rostro se reflejaba las náuseas que sentía, Melany tenía sus ojos muy hinchados de tanto haber llorado, intentaba Jake comiera pero este también se rehusaba a probar bocado, entonces en ese momento se sintió tan fuera de lugar que su pecho comenzó a estrujarle, era la misma sensación de cuando estaba en casa de sus padres, se sentía mal mas no podía hacer algo. 

 

Después de la cena tan incómoda Helena estaba en la habitación, se había puesto el pijama quería descansar, necesitaba recargar energías para el día siguiente, Dante aun no llegaba a la habitación, suponía que se había quedado a hablar con su madre de lo que aconteció hace horas, sentía su cuerpo muy pesado solo quería cerrar sus ojos y dormir pero prefería esperar a Dante, para poder hablar con él aunque en ese momento ella no sabía cómo expresarse, pero su novio en ese momento la necesitaba para darle seguridad y apoyo, la puerta se abre ingresando  un hombre con rastrojos de haber llorado. 

 

- Hola. Dice incomoda. 

- Helena de verdad lo siento. Expresa él. 

- ¿De qué o por qué? Pregunta confundida. No me has hecho nada. 

- En la cena note lo mal que estabas. No mientas porfavor. 

- Si, pero eso ya pasó. Soy yo la que debe apoyarte en estos momentos. 

- Ya estoy mejor, pero mamá no. 

- Me lo puedo imaginar. 

- !Estoy furioso¡ Quiso volver después de lo que hizo. Ahora cuando estoy completamente feliz. 

- Tranquilo, respira. Expresa calmada y lo abraza. 

- Lo siento, este día ha sido muy pesado, solo quiero dormir. Dice cansado. 

- Ven vamos a dormir. 

 

Después de una ducha y sintiéndose fresco, acompaña a Helana a la cama se durmieron tan pronto pusieron sus cabezas en la almohada, Helena se sentía mejor más saber cuanto la conocía Dante, se abrazó a él y la calidez que transmite su pareja la hizo dormir como un bebé.

 




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