Yaksok: El Precio de una Promesa

Capítulo 3: Sombras en el Campus y la Infiltración



(Canción ambiental / OST)

​"Bajo la sombra del campus que duerme hoy, sabemos bien el camino en el que estoy. Si el miedo intenta nublar nuestra fe, tu mano alzada me sostiene de pie."

​La Infiltración en Yonsei (Misión: Archivos Centrales)

​El reloj del campanario de la Universidad Yonsei marcó las once de la noche. El campus, usualmente bullicioso y lleno de estudiantes de derecho y medicina, yacía envuelto en un silencio sepulcral, apenas interrumpido por el parpadeo de las luces de seguridad y el viento frío que mecía las copas de los árboles.

​Escondidos detrás de un muro cubierto de hiedra, el grupo afinaba los últimos detalles del plan. Min-Ho, con su portátil abierta y la pantalla iluminando su rostro con un resplandor azulado, tecleaba a una velocidad impresionante.

​-Muy bien, el sistema de seguridad principal del edificio de archivos históricos ha sido desviado por diez minutos exactos gracias a un script que Ji-Woo y yo preparamos -susurró Min-Ho sin apartar la vista de la pantalla-. Ha-Eun y Tae-Sung se quedarán en el perímetro exterior vigilando las cámaras secundarias y avisando por los radios si hay rondas de los guardias.

​-Y nosotros... bueno, nosotros nos encargamos de encontrar la aguja en el pajar -añadió Si-Woo, ajustándose la capucha de su chaqueta oscura con una sonrisa de confianza, aunque sus manos delataban una ligera mezcla de adrenalina y nerviosismo.

​So-Mang asintió con firmeza, tomando aire profundamente. Llevaba su fe como una armadura invisible, recordando las palabras de Miguel: "La victoria dependerá de la convicción con la que decidan caminar unidos".

​-Vamos a hacerlo -dijo So-Mang.
​Con pasos silenciosos y sincronizados, el grupo se movió como una sombra hacia la puerta trasera del archivo central. Min-Ho deslizó una tarjeta magnética clonada, y con un suave clic electrónico, la pesada puerta de metal cedió. Habían entrado al corazón de la universidad.

​Atrapados en la Oscuridad (y un Giro Inesperado)

​El interior del archivo olía a papel antiguo, madera pulida y polvo acumulado durante décadas. Filas interminables de estanterías metálicas altas se extendían como un laberinto labrado en la penumbra.

​-Sepárense en parejas para cubrir más rápido -susurró Ji-Woo desde la entrada-. Si-Woo y So-Mang, busquen en el sector de registros notariales de hace veinte años. Min-Ho y yo revisaremos el registro digital local.

​Mientras Min-Ho y Ji-Woo se quedaban en la terminal principal descifrando los códigos de los estantes rodantes, Si-Woo y So-Mang se adentraron en los pasillos más profundos y oscuros del archivo.

Las linternas de sus teléfonos proyectaban haces de luz temblorosos contra los lomos de miles de expedientes legales.

​De pronto, un zumbido eléctrico recorrió las instalaciones. Las pocas luces de emergencia parpadearon violentamente y se apagaron por completo.

​¡Bip! Una alarma sorda comenzó a sonar a lo lejos. El sistema se había reiniciado antes de tiempo.

​-¡Nos descubrieron! -se oyó la voz de Ha-Eun a través del pequeño auricular en el oído de So-Mang-. ¡Viene una ronda de seguridad hacia su pasillo, salgan de ahí ahora!

​-¡Por aquí! -exclamó Si-Woo, tomando a So-Mang de la mano con firmeza.

​Corrieron a trompicones entre las estanterías hasta que, acorralados por el sonido de linternas externas que se acercaban, Si-Woo empujó a So-Mang hacia un hueco sumamente estrecho entre dos estantes metálicos gigantes, colándose detrás de ella para ocultarla con su propio cuerpo.



​​Quedaron a milímetros de distancia.

So-Mang podía sentir la respiración agitada de Si-Woo contra su frente, y el calor de su mano sosteniendo la suya con desesperación protectora. En medio de la oscuridad y el peligro inminente de ser descubiertos, la tensión del momento dio paso a un destello de profunda intimidad.

​-Tranquila... estoy aquí -susurró Si-Woo muy cerca de sus labios, con una voz suave y temblorosa que disipó todo el miedo-. No dejaré que nada te pase.

​So-Mang lo miró fijamente en la penumbra, sintiendo que el corazón le latía a mil por hora, no por los guardias que pasaban al otro lado de las baldas, sino por la intensidad de la mirada de Si-Woo. Un segundo después, los pasos de los guardias se alejaron por el pasillo principal, dejándolos respirar de nuevo.

​La Sombra de Damián y el Obstáculo Oculto

​Cuando el peligro del guardia pareció disiparse, el aire del pasillo cambió de temperatura de manera drástica. Un frío helado, acompañado por un sutil olor a azufre y tinta quemada, hizo que se les helara la sangre.

​Las sombras al fondo del pasillo comenzaron a distorsionarse. Una figura alta, vistiendo un traje impecable y una corbata roja que brillaba con luz propia, emergió de la nada.

​Damián sonreía con una suficiencia escalofriante. Sus ojos bicolor -uno azul y otro rojo- perforaban la oscuridad.

​-Qué tierno rescate romántico... casi me da diabetes -bromeó Damián con voz sibilina, dando un paso al frente mientras el suelo parecía crujir bajo sus zapatos-. Pero pierden el tiempo buscando papeles polvorientos. El contrato original ya fue incinerado en los registros del tiempo, So-Mang. Estás atada a la corporación Park, y tu fe no es rival para los intereses de este mundo. ¿De verdad crees que un puñado de amigos y un ángel con complejo de estatua van a salvarte?

​So-Mang sintió un peso asfixiante en el pecho. Las palabras de Damián resonaban en su mente como un eco venenoso, intentando sembrar dudas: Estás sola... perdiste... tu fe es débil.

​-¡Cierra la boca! -intervino Si-Woo con valentía, interponiéndose frente a So-Mang y levantando la mano como si pudiera golpear la ilusión.

​Pero Damián solo soltó una risa hueca y desvaneció su forma en una voluta de humo negro, dejando un rastro de eco burlón: El reloj sigue corriendo, pequeños creyentes.

​-No lo escuches, So-Mang -le dijo Si-Woo con firmeza, tomándola de los hombros y sacudiéndola suavemente para romper el trance-. ¡Recuerda lo que dijo Miguel! No estamos solos. ¡Ora conmigo!



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En el texto hay: romance, cristiana, coreana

Editado: 27.09.2026

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