(Canción ambiental / OST)
"Aunque intenten apagar nuestra luz con papel, sabemos bien quiénes somos y a quién ser fiel. Si la tormenta afuera azota sin piedad, en tus ojos hallo mi refugio y verdad."
La Alerta en el Campus y la Trampa del Plagio
La semana de exámenes parciales en la Universidad Yonsei arrancó con una tensión que podía cortarse con un cuchillo de cocina.
Los pasillos lucían abarrotados de estudiantes revisando apuntes a última hora, pero para nuestro grupo, la prueba más difícil no venía en los libros, sino en las sombras de la administración.
Esa misma mañana, mientras So-Mang ingresaba al sistema en línea de la facultad para verificar su entrega final, una ventana emergente en rojo encendió todas las alarmas.
-¡Espera... esto no puede ser! -exclamó So-Mang con los ojos abiertos de par en par, deteniéndose en seco frente a los casilleros y sintiendo que el aire le faltaba por un segundo.
Ha-Eun y Ji-Woo se acercaron de inmediato a la pantalla de la tableta.
El aviso oficial marcaba una "Alerta de Plagio Grave" en el proyecto de investigación de So-Mang, señalando que su trabajo había sido descalificado de forma fulminante por el decanato.
-¿Plagio? ¡Pero si nosotras pasamos noches enteras redactando cada línea de esa investigación desde cero! -protestó Ha-Eun con los puños apretados, cruzándose de brazos mientras una furia helada recorría su expresión.
Ji-Woo, ajustándose las gafas con una calma glacial pero con los ojos destellando de indignación, analizó los metadatos del aviso.
-Esto no es un error informático del sistema, chicas. La firma digital del reporte proviene directamente del servidor de la corporación Park. Damián y Seo-An movieron sus influencias con el decano para sacarte del juego académico antes de que los resultados sean públicos.
En ese exacto instante, Min-Ho y Si-Woo llegaron a paso firme al pasillo tras escuchar los murmullos.
Min-Ho frunció el ceño con profunda molestia al ver la notificación en la pantalla, sintiendo una vez más la vergüenza de llevar el apellido de su propio padre.
-Esto se acabó. Vamos directo a la oficina del decano a exigir explicaciones con documentos en mano -sentenció Min-Ho con absoluta determinación, dándose la vuelta para abrir camino.
La Intervención Legal y el Refugio Celestial
Antes de que el grupo pudiera cruzar las puertas del decanato, una figura imponente y elegante apareció al final del pasillo, acompañada por el sonido rítmico de sus tacones.
Era la Dra. Ji-Sun Kang (la madre de Si-Woo y destacada miembro del consejo médico-legal), quien caminaba portando un maletín de cuero y una expresión de absoluta autoridad.
-No hará falta armar un escándalo en el pasillo, muchachos. El consejo ya está al tanto -anunció la Dra. Kang con voz serena pero firme, deteniéndose frente a ellos con una sonrisa tranquilizadora.
La doctora extrajo del maletín una copia oficial con sellos notariales y los registros originales de autoría intelectual que el grupo había blindado días atrás.
-La influencia de la corporación Park llega hasta donde la ley lo permite, y este decanato acaba de violar el protocolo de imparcialidad al aceptar una denuncia apócrifa. He presentado una contrademanda formal por difamación académica. El expediente de So-Mang está limpio y protegido.

So-Mang sintió que un peso titánico se desvanecía de sus hombros. Los chicos soltaron suspiros de alivio, y Si-Woo miró a su madre con una mezcla de orgullo y profunda admiración.
Para sellar el momento, una sutil fragancia a incienso y lirios blancos inundó el vestíbulo de la universidad.
La luz ambiental pareció suavizarse por un instante, y la presencia reconfortante del ángel Miguel se hizo sentir en la mente de todos, recordándoles que la justicia celestial siempre respalda la verdad de los corazones limpios.
Risas, Café y una Cita Bajo la Lluvia de Seúl
Por la tarde, la tensión del campus dio paso a una típica y acogedora tormenta de otoño en Seúl. La lluvia comenzó a caer con fuerza contra los cristales de una pequeña cafetería tradicional cerca de la universidad, donde sus amigos se habían refugiado para celebrar la victoria.
Entre tazas humeantes de té verde y pasteles de arroz, la comedia no tardó en hacer acto de presencia.
-Aceptémoslo, Tae-Woo intentó hackear el sistema de la universidad con un palillo y mucha fe -bromeó Ji-Woo con una sonrisa sarcástica, ganándose las risas de todos.
-¡Oye! Mi técnica de hacking milenario es respetable, abogada -se defendió Tae-Sung entre carcajadas, arrojándole una servilleta de papel hecha bola a Si-Woo, quien la devolvió de inmediato mientras intentaba robarle un panecillo a Ha-Eun.
Aprovechando el bullicio y la distracción del grupo, Si-Woo y So-Mang se apartaron ligeramente hacia una mesa junto al ventanal que daba a la calle lluviosa.
-Parece que sobrevivimos a nuestra primera gran prueba académica sin que Damián nos arruine el semestre -comentó Si-Woo con una sonrisa torcida, apoyando la barbilla en su mano mientras la miraba fijamente a los ojos.
So-Mang sonrió con timidez, jugando con el borde de su taza de té.
-Gracias a tu mamá y... bueno, a que no nos rendimos tan fácil.
-Sabes... -continuó Si-Woo con un tono de voz más suave, bajando la guardia y dejando escapar un suspiro mientras el brillo en su mirada se volvía intensamente romántico-. Cumplí mi palabra de invitarte a una cita real, aunque sea bajo la lluvia de Seúl y viendo autos pasar. Y la verdad... cada día me cuesta más contener las ganas de pedirte algo mucho más importante para cuando toda esta pesadilla con los Park termine por completo.

So-Mang sintió que el corazón le latía con fuerza desbocada en el pecho. Un rubor cálido tiñó sus mejillas, y aunque supo que él estaba guardando las palabras clave para un momento futuro definitivo, supo también que ella sentía exactamente lo mismo.