Yaksok: Promesas de Neón

Capítulo 15: La Vigilia de las Tres de la Mañana y el Mensajero Celestial

El departamento de Tae-Sung Kim y Choi Ji-Woo se había convertido improvisadamente en el cuartel general de la resistencia.

Después de las revelaciones sobre el misterioso y peligroso abogado Damián y el sobre entregado por la Sra. Park Han, el grupo sabía que las armas humanas y los respaldos digitales ya no serían suficientes para ganar esta guerra.

Necesitaban buscar ayuda en otra parte: en lo alto.

Eran pasadas las diez de la noche cuando la sala estaba llena de Biblias abiertas, cuadernos de notas con esquemas hechos por Min-Ho, tazas de café frío y cobijas tiradas por todas partes.

-A ver, recapitulemos -dijo Ji-Woo suspirando pesadamente mientras se acomodaba una sudadera oversize que le quedaba enorme-. Tenemos a una familia de millonarios tiranos, a un abogado de origen demoníaco llamado Damián que huele a azufre y contratos malditos, y nosotros aquí con cero horas de sueño y una provisión de galletas que ya se acabó. ¿Seguros que no deberíamos llamar a los Cazafantasmas?

Min-Ho, sentado en el suelo con una laptop sobre las piernas, la miró con absoluta seriedad.

-Los reportes de seguridad de la red no registran actividad paranormal, Ji-Woo, pero los expedientes que nos dio mi madre confirman que Damián opera bajo vacíos legales que desafían la física y la lógica humana. No necesitamos cazafantasmas; necesitamos una estrategia espiritual de nivel superior.

-Y eso es exactamente lo que vamos a hacer -interrumpió Tae-Sung con voz firme, sirviéndole más té a So-Mang-. No podemos vencer a la oscuridad con las mismas mañas de los Park. Vamos a pasar esta noche en oración, ayuno y búsqueda genuina. Si Dios está de nuestro lado, ningún abogado del infierno nos va a tocar un pelo.

Ha-Eun, que estaba sentada junto a Min-Ho, asintió dándole la mano en un gesto de apoyo inquebrantable.

-Tae-Sung tiene razón. Es momento de poner todo en manos correctas.

Entre risas de medianoche y devocionales

A las doce y media de la madrugada, la atmósfera solemne se vio interrumpida por un momento de comedia involuntaria cortesía del agotamiento extremo.

Si-Woo, que intentaba liderar la lectura del Salmo 91 con voz solemne y profunda, comenzó a cabecear de un lado a otro como un pajarito mareado, hasta que su frente dio un golpe seco contra la mesa de centro.

-¡Ay! El escudo de la fe me protegió el cráneo, pero el susto no me lo quita nadie -murmuró Si-Woo frotándose la frente entre el sueño y la vergüenza, haciendo que So-Mang soltara una carcajada cristalina que rompió toda la tensión acumulada en la habitación.

So-Mang se acercó con ternura, sacando un pañuelo para revisarle la frente a Si-Woo, mientras le sonreía con una complicidad que hizo que él olvidara el golpe de inmediato.

-Definitivamente el ayuno nocturno nos está pegando fuerte en los reflejos, guerrero espiritual -bromeó So-Mang con dulzura, acomodándole el cabello.

-Con este nivel de sueño, si se nos aparece el demonio Damián ahorita mismo, creo que en lugar de asustarnos le vamos a ofrecer un cafecito y una cobija -agregó Ji-Woo bostezando de manera exagerada, provocando que todos volvieran a reír en voz baja.

La madrugada y el silencio absoluto

Pasaron las horas. Alrededor de las dos y media de la mañana, el bullicio y las bromas cesaron por completo.

El departamento quedó sumido en un silencio profundo, casi sagrado.

Las luces principales se habían apagado, dejando solo la cálida y tenue iluminación de una lámpara de pie.

Todos se habían quedado dormidos en el suelo, recostados unos sobre otros en medio de Biblias abiertas y cuadernos: Ha-Eun y Min-Ho cerca del sofá; Tae-Sung y Ji-Woo junto a la mesa; y So-Mang con Si-Woo apoyados hombro con hombro, rindiéndose ante el cansancio físico pero manteniendo el corazón anclado en la oración.

Faltaban pocos minutos para las tres de la mañana cuando el aire de la habitación cambió de golpe.

No fue una brisa común. La temperatura descendió de manera sutil, y una luz dorada, suave pero intensamente brillante, comenzó a filtrarse a través de la ventana cerrada, iluminando el espacio con un resplandor que parecía no venir de ninguna parte del mundo terrenal.

Una paz abrumadora, capaz de calmar el terror más profundo, llenó cada rincón del departamento.

So-Mang abrió los ojos lentamente, sintiendo que su respiración se detenía.

Frente a ella, de pie en medio de la sala, no había sombras ni amenazas.

Había una presencia imponente, majestuosa y de una belleza inalcanzable.

Era una figura de aspecto humano pero vestida con una armadura de luz pura que destellaba como estrellas; sus ojos reflejaban una autoridad absoluta y una compasión infinita.

Un ángel del Todopoderoso había descendido.

So-Mang intentó hablar, pero la voz se le quedó atrapada en la garganta por el asombro y la reverencia.

Quería despertar a Si-Woo, pero el tiempo parecía haberse detenido para todos los demás, que dormían profundamente envueltos en esa paz sobrenatural.

El ser celestial la miró fijamente y, sin mover los labios, su voz resonó directamente en el interior de su mente, vibrando con la fuerza de muchas aguas:

> -No temas, hija de la fe. He escuchado tus clamores y las lágrimas derramadas en la oscuridad. El Dios del cielo, el creador de los universos, me ha enviado a decirte que no estás sola. Ni los poderes de este mundo, ni las artimañas del hombre, ni el abogado de las sombras que se alza contra ustedes prevalecerán. La justicia del Altísimo ya ha dictado sentencia. Levántate con fuerza, porque la victoria ya les ha sido entregada.
>

So-Mang sintió que una corriente de energía cálida, valor y poder recorría cada célula de su cuerpo, disipando el último vestigio de trauma, miedo o debilidad que quedaba de su encierro en el ascensor.

El ángel extendió su mano luminosa hacia el centro de la sala, donde descansaban las carpetas con los expedientes de Damián, y un destello dorado selló los documentos antes de desvanecerse lentamente en el aire como partículas de luz estelar.



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En el texto hay: romance, cristiana, coreana

Editado: 01.09.2026

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