Mei
—Señorita Vanderbilt ¿me está oyendo? — me pareció oír como la profesora de Historia me llamaba, pero por alguna razón no le hice caso y seguí dibujando en mi cuaderno.
Después de un momento escuché como daban toques a mi carpeta.
—Señorita Mei Vanderbilt, le estoy hablando — expresó molesta. Debí haberle hecho caso a la vieja cuando la había oído, mala mía. Pero aún después de que hayan pasado 3 años de haberme cambiado el nombre aún no me acostumbraba.
Mei Vanderbilt.
Aunque el apellido si era literalmente mío, el nombre no lo era. Mi madre había contraído matrimonio con el actual alcalde de Nueva York, Preston Vanderbild. Aunque sería mentira si dijera que llegó a su puesto por mérito propio.
Mi madre suele ser muy persuasiva cuando se lo propone.
Y aquí estaba yo, en la escuela de Nyubix College, la prisión más grande de toda Manhattan donde asistían los hijos de los funcionarios y gente de poder más rica de todo el mundo. Lo bueno era que podía escaparme durante las noches, porque sí, en esta escuela aparte de enseñarte lo que creen necesario ya que “serás el futuro del país”, tenemos que dormir en cuartos compartidos, menos mal mi padre había pedido que me pongan en el mismo cuarto que Mack, aunque no sabíamos quien sería nuestra desafortunada tercera rommie. Estábamos seguras que la pasaríamos muy bien este año.
—Disculpe profesora Harrison — solté fingiendo sonar apenada.
—Veamos que la tenía tan ocupada —dijo agarrando mi cuaderno—¿Y que se supone que es esto? — preguntó.
—Un kiku — respondí.
—¿Un kiku? — cuestionó la profesora Harrison recolocando sus gafas.
Suspiré aburrida.
—En su idioma lo llaman “Crisantemo” — la profesora me miró con molestia—. Usted debería saberlo más que yo, es una profesora de Historia ¿o me equivoco? — el salón se llenó de risas.
—¡Silencio! — gritó y me fulminó con la mirada. La entendía, había dañado su amado intelecto.
—Veamos si su dibujo le agrada al director, señorita Vanderbilt.
—Claro —susurré alzando las cejas. Me paré de la silla y salí del salón.
Caminaba por los pasillos de la escuela, había chicos y chicas de otras clases en el patio y alrededores. Por lo que veía, había revuelo por los nuevos ingresantes, aunque no los podríamos ver hasta el tercer día de la integración semanal. Muchas familias seguían de vacaciones y algunos llegaban incluso en el último día de integración.
Lamentablemente yo también hubiese sido una de las última en llegar sino hubiera tenido que lidiar con algunos problemitas. Ojeé mi carpeta de mensajes y como primer remitente estaba Mackenzie, maldita, ella seguía de vacaciones en El Caribe. Parecía que su único trabajo era mandarme fotos de lo bien que la pasaba
Mack👹
Foto.
¡Alohaaaa! Ay no, eso era ayer en Hawai 😂
Maldita
Foto.
Foto.
Foto.
Foto.
¿Enserio?
Intenté apagar mi celular, pero no pude porque se abrió una de las fotos que me había mandado Mackenzie.
—No es momento de usar su celular, señorita Vanderbilt. — dijo una voz. Me había quedado pegada al celular mirando las fotos de los guapísimos con los que se había cruzado Mack en su viaje. ¡Yo también merecía terminar de esa manera mis vacaciones!
Alcé la vista y me crucé con los ojos verdes del preceptor.
—Lukas, ¿no tienes otra cosa que hacer? — cuestioné.
Lukas Stone, era el preceptor del colegio “graduado de Harvard” o al menos eso decía en el currículum falsificado que había entregado mi familia junto con la muy honorable carta de recomendación. Lo habían colocado en ese cargo para que me sea más fácil salir de mi cuarto y del colegio sin ninguna conjetura alguna solo cuando se me necesite.
Tonterías.
—¡Deberías tener cuidado al hablarme! — susurró mirando en todas las direcciones por si alguien nos había visto.
No podía creer como se habían creído el cuento de que Lukas era más mayor de lo que aparentaba ¡solo me llevaba 5 años! Nadie era preceptor a los veintidós.
—Como sea — dije.
—¿No deberías estar en tu salón? —cuestionó.
—Según parece, iré a hacerle compañía al director — dije con voz de angelito y él solo negó con la cabeza.
—¿Qué hiciste ahora?
—Pensé que tenía clase de Arte — mencioné alzando los hombros—, pero al parecer tenía clase de Historia.
—¿Pensabas? O ¿Simplemente ignoraste tu horario y decidiste que era clase de Arte? — preguntó con cierta obviedad en el tono.
Me puse una mano en el pecho y exclamé ofendida.
—¡Calumnias! Son puras calumnias hacia mi persona Lukas — en consecuencia, Lukas se cruzó de brazos y bajo un poco la barbilla mirándome directamente hacia los ojos con reproche.
—Ajá, si claro.
—Bueno Lukas — dije —, lamentablemente este ángel caído del cielo tiene una reunión con el barquero así que— le guiñé un ojo lanzándole un besito con los dedos — ¡Adiositoo!
Lukas solo rodó los ojos.
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Nota de autora
!Konnichiwaa! Por fin el primer capítulo de Yakuza no hime que emoción!!.
Sinceramente, te entiendo Mei, yo también me quedo pegada al cel cuando mi mejor amiga me manda tikitokis de guapotes 😏🫣.
Nos vemos en el siguiente cap amiguit@s
!Sayonara!!
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Editado: 20.02.2026