Estupefacto y totalmente preocupado, Fabio mira su moto con todo lo que tiene que entregar, y dice en voz baja:
— ¡¿Qué le pasó a Jaslly?! ... ¿Dónde está? ...
Fabio vuelve a mirar al vigilante, y le da las gracias y se va a seguir dejando los muchos pedidos que tiene pendiente, y mientras lo hace; sigue llamando a su esposa...
6:52 pm, Fabio llega al apartamento con la esperanza de que Jaslly se le haya dañado el teléfono, y este en el apartamento, pero cuando entra, no la encuentra, y piensa llamar a la policía. Cuando Antonio lo llama por cuarta vez en el día, y contesta el teléfono, diciendo:
— Hoa suegro.
— ¿Ya apareció mi hija?
— No.
— Voy a llamar a la policía, esto parece un secuestro.
En ese preciso momento, Fabio escucha un carro llegar, y le dice a su suegro:
— Espere un momento.
— ¿Qué pasó? ... ¡Fabio! ...
Fabio se asoma por la ventana, y ve a Jaslly salir del carro y caminar hacia el apartamento vestida de una manera, que él no se las cree, y dice:
— ¡Dios mío! ¿Qué le pasó a esta mujer?
De inmediato, Fabiole expresa a su suegro:
— Ya apareció Jaslly.
— Que bueno... descansa mi alma, pregúntale que donde estaba.
— No se preocupe señor, porque eso es lo que haré.
— Espera, recuerda que ustedes están recién casados, y ustedes son cristianos, mantén tu compostura, y no vayan a ponerse a pelear.
Fabio trata de contener su malestar y su molestia, y le expresa a su suegro:
— Si señor, hablamos después.
— Bueno.
Fabio cuelga el teléfono, y espera a que su esposa entre. Cuando Jaslly sabe y presiente el enojo de su esposo, y entra con vergüenza al apartamento...
De inmediato, Fabio le dice a Jaslly:
— ¡¿Dónde estabas y que son esas fachas?!
— Buenas noches, estaba con unas hermanas de la Iglesia.
— ¿Pero que estaban haciendo?, ¿porque estas vestida así? Te recuerdo que solo tenemos días de habernos casado.
— Jessenia me invito a una despedida de solteros de otra amiga.
— Oh, no, que es esto... Jessenia, Jessenia, Jessenia; como es que esta nueva hermana de la fe te saca de tu trabajo, y te convence para vestirte así, como si estuvieras buscando hombre.
— Cuidado Fabio, me estas ofendiendo.
— ¿Te estoy ofendiendo? ... la que está ofendiendo aquí eres tú, primero ofendes a Dios, y luego a mi... por poco no entrego mis pedidos, porque estaba preocupado buscándote, hasta tu jefa te estaba buscando. Yo no conocí esta faceta de Jaslly, te desconozco.
Al ver que su esposo está muy molesto, Jaslly se asusta mucho, y le expresa a su esposo:
— Perdóname, no lo vuelvo hacer. No sé qué me pasó, de verdad que esta no soy yo, me deje llevar por un rato de diversión entre mujeres, pero esto no vuelve a pasar... perdóname amor.
En seguida, Fabio deja su enojo a un lado y abraza a su mujer, y le dice:
— Yo te perdono...
— Gracias amor.
— Ve, y vístete para Dios, como es de tu costumbre.
— Si.
— Ah, ¿y qué pasó con el celular? Te llamé todo el día.
— Se me descargó desde temprano.
— Ya veo.
— Voy a cambiarme.
— Bueno...
Jaslly se va para la habitación, y se quita la ropa que le prestó Jessenia, diciendo cuando ve la ropa:
— Verdaderamente, que no sé porque cedí a ponerme eso...
Jaslly termina de cambiarse y se pone a orar, disculpándose con Dios, mientras Fabio está en la sala pensando en lo que pasó con su esposa...
Jaslly sigue orando. Cuando es interrumpida por una llamada, y se levanta a ver el teléfono, y ve que es Jessenia, y le contesta, diciéndole:
— No me llames más cuando yo esté en la casa.
— ¿Qué pasó Jaslly? ¿Fabio se molestó porque estabas con tus amigas?
— Si, y tiene razón, yo no debí ausentarme del trabajo y desaparecerme, y llegar así de tarde al apartamento.
— Discúlpame, fue culpa mía en insistirte a venir a mi casa. Yo no quiero dañar tu matrimonio, ahora con que cara veré a Fabio en la Iglesia...
Jessenia se pone a llorar. Cuando Jaslly se conmueve con su hermana de la fe, y amiga, que le dice:
— No llores Jessenia, tú eres mi mejor amiga, y solo querías que yo me divirtiera un poco. No llores más.
— Tu eres como mi propia hermana, yo te veo así, porque no cuento con mi familia, yo estoy sola acá en Miami, solo tengo...
— No estás sola, tienes a Dios primeramente y me tienes a mí, y a los hermanos de la Iglesia, no llores más Jessenia.
Jessenia deja de llorar, y logra convencer a Jaslly para que ella hable bien de ella ante Fabio...
Minutos después, Jaslly está en la mesa cenando con su esposo. Cuando este le pregunta:
— Amor. ¿Le pediste perdón a Dios por lo que sucedió?
— Eh, si... no salí de la habitación hasta no pedirle perdón a Dios.
— Que bueno.
— ¡Amor!
— ¿Sí?
— ¿Estas enojado con Jessenia?
Fabio deja de comer, y le responde a su esposa con mucha sinceridad:
— No, lo estuve cuando estábamos en luna de miel, que llamaba con mucha frecuencia, pero ahora no.
— Que bueno.
— Pero estaba enojado contigo, porque no establecías un límite con ella. Haciéndole entender que necesitábamos un espacio los dos, estábamos de luna de miel, y la pasamos hablando de ella.
— Perdóname otra vez.
— Tranquila amor, ya te perdoné.
En ese instante, Jaslly se acuerda rápidamente de como Jessenia la hizo sentir, y mira a su esposo, y le expresa subiendo el volumen de su voz:
— Espera un momento Fabio. ¿Acaso no recuerdas que Jessenia tiene su familia en Mexico?
— Si, ¿porque subes la voz así?
— Porque estoy notando que quieres alejarme de mi mejor amiga, sabiendo que ella está sola aquí en los Estados Unidos.
— Ella no está sola, el pastor la ha acogido. Y yo no quiero alejarla de ti.
— Pues, eso parece. Yo no quiero un marido que me diga quien puede ser mi amiga o quien no.