You Are me, I am You

5

El corazón de Jamin latía fuertemente cuando salió del departamento 517. Estaba apoyado en la puerta de este mismo, tratando de calmar esos nervios que comenzaban a apoderarse de él. Una sonrisa radiante adornaba su rostro, se tocaba los vendajes en sus brazos con cuidado. Su corazón daba un vuelco al recordar a Junghyuk.

Recordó la gentileza con la que el pelinegro había curado sus heridas. La caricia en su rodilla para brindarle consuelo. Esa amabilidad y compromiso con los demás que caracterizaba al chico del parque, lo mostraba nuevamente el Junghyuk del presente. Su lindo amigo seguía siendo el mismo.

Con su corazón latiendo a mil, ingresó con cautela al departamento 516. A su departamento. En su interior, rogó para que Seungmin no se encontrara en casa o se haya quedado dormido. Y al parecer, no había nadie en el lugar. Revisó todo el living e incluso la habitación de su padre, pero no hubo rastro de él por ningún lado.

Ahora, mucho más aliviado, caminó con firmeza hacia su habitación. Su alegría era evidente; al menos pasaría una noche tranquila. Pero justo en ese momento, cuando pensaba que todo estaba bien, alguien lo sujeto fuertemente por la muñeca. Al voltearse para ver quién era, se encontró con quien menos quería ver. Seungmin lo sujetaba con tanta fuerza que sus dedos quedaron marcados cuando lo soltó.

— ¿Creíste que te escaparías de mí, pequeño mocoso? —dijo el mayor al propinarle una bofetada. Haciendo caer al rubio—Porque si de verdad lo creíste, fuiste un completo idiota.

El menor se tocaba la mejilla con miedo. El dolor era intenso, el ardor, terrible. Intento arrastrase hacia su habitación y encerrarse. Pero su padre lo jaló con fuerza y lo cargó como a un costal de papas.

El más pequeño comenzó a llorar. Su llanto era desgarrador. El rubio sabía lo que estaba

por suceder, y se negaba a aceptarlo. Se negaba.

Ya no quería sentirse un inútil que ni siquiera sabía defenderse.

No quería.

No podía.

Simplemente no.

—Tu sabes lo que sucede cuando me desobedecen—dijo Seungmin mientras recostaba al rubio sobre la cama del mayor—Nunca debiste huir de mí, Jamin.

—N-No. Por favor—suplicó—. Prometo que no volveré a desobedecerte, pero por favor, no me hagas esto.

—Ya es muy tarde para promesas, pequeño ingenuo.

Seungmin comenzó a desabrocharse el cinturón con una lentitud tortuosa. Este, se acercó peligrosamente para luego despojar al menor de su ropa. Jamin se sintió más impotente que nunca.

Trato de calmarse, de pensar en lo hermoso que había sido su tarde junto a Junghyuk. Pero no pudo calmarse, No pudo.

Una última lágrima rodó por su mejilla antes de sentir que perdía el rumbo.




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