You Are me, I am You

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A la mañana siguiente, Junghyuk se despertó cuando los primeros rayos de la luz del sol comenzaron a filtrarse por la ventana, alumbrando la calidez del nuevo día. Lo primero que registraron sus sentidos fue el suave y dulce aroma a frambuesa que impregnaba las sábanas. Al girar un poco la cabeza, descubrió a Lim Jamin a su lado, hecho un tierno ovillo entre las cobijas. El sueño aún reinaba por completo en el muchacho, quien respiraba con una paz que parecía ajena a las tormentas de su propio hogar.

Junghyuk se quedó estático unos segundos, contemplando las facciones relajadas del rubio. Con una lentitud extrema, se levantó de la cama, procurando que el más pequeño no se despertara con el movimiento. Caminó descalzo por los pasillos de su departamento en absoluto silencio hasta llegar a la cocina, buscando un vaso de agua para aclarar la garganta y, sobre todo, la mente.

Sin embargo, el silencio de la mañana resultó ser un arma de doble filo. Sin el bullicio del gimnasio ni las distracciones cotidianas, las palabras que Taeyan le había dicho el miércoles por la noche regresaron a su memoria como una ráfaga de viento helado. « ¿No crees que tal vez lo conociste cuando fuiste niño?».

Millones de preguntas, densas y abrumadoras, surgieron en su cabeza una tras otra mientras observaba el agua caer en el vaso. Miró los tatuajes en su brazo derecho, los piercings que adornaban su reflejo en la ventana, y se sintió extrañamente incompleto. Si Jamin era realmente alguien de un pasado que creía sepultado en el olvido, significaba que la frágil realidad en la que había estado viviendo todos esos años era solo una fachada.

Un presentimiento agridulce se asentó en su pecho. El miedo a lo desconocido comenzó a batallar con la intensa y extraña necesidad de proteger al rubio a toda costa. Porque si el destino se había tomado la molestia de volver a cruzar sus caminos en ese viejo edificio, todo lo que alguna vez creyó perdido para siempre estaba a punto de salir a la luz, obligándolo a recordar que el corazón tiene memoria, incluso cuando la mente decide olvidar




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