Cuando te conocí, supe lo que era el verdadero dolor.
El esperar una llamada, un mensaje contándome de tu día, una mínima mirada que me dijera que entre nosotros todo estaba bien. Tenía miedo de no ser suficiente. Un miedo menos que tachar de la lista.
El día que entre nosotros dos todo terminó, admito que estuve sin salir de cama casi una semana, recordando cómo solíamos ser, viviendo sin vivir y alimentándome solo con sopas instantáneas que no duraban lo suficiente en mi estómago.
El cabello por el que te reías a diario parecía un nido de pájaros y la sonrisa que solías decir amar ya no existía. Yo dejé de existir en mi propio mundo.
En ese momento sentí que había desperdiciado cinco años de mi vida en vano.
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cartas, amor no correspondido y traicion, traiciones en el amor
Editado: 04.09.2026