Recuerdo cómo solía escribir nuestros nombres en la esquina de mi cuaderno y juntar nuestros apellidos solo para probar cómo sonarían con cada nombre que se me pasaba por la cabeza para nuestros futuros hijos.
Qué gran ilusa fui.
Deseaba ser esa mujer que despertara contigo cada mañana, que hiciéramos el desayuno juntos mientras escuchábamos música salir de mi teléfono; supongo que los libros solo llenan la cabeza de ilusiones falsas.
Yo deseaba que me pusieras a mí en primer lugar, no a tus amigos, no a desconocidos, pero sobre todo no a ella, solo a mí.
Supongo que no siempre obtenemos lo que deseamos.
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cartas, amor no correspondido y traicion, traiciones en el amor
Editado: 04.09.2026