You need a man. (#nanowrimo).

Capítulo 15: ¿Pensabas en mí?

El sol comentaba a ocultarse y Charlize seguía esperando a ver cuándo esos dos caían cual troncos. Mientras tanto, debía soportar sus habladurías y cantos. Por fortuna logró convencerlos de dejarle curar al que seguía herido. Había sido sincera al decir que le desesperaba escuchar esos quejidos. 

Claro que, para que ellos bajaran la guardia tuvo que fingir que bebía más de la cuenta como ellos, aunque en realidad no pasaba del mismo vaso de Whisky. 

Entre risas y más vasos de coñac, Roy se levantó para cogerla de la cintura cuando su compañero estaba quedándose dormido en la mesa. 


—Y ahora que el licor se ha acabado, ¿Cómo piensas mostrarme hospitalidad? — preguntó sujetándola con ambas manos y acercándose a su rostro. 
—Algo se me ocurrirá — dijo buscando cualquier objeto a sus espaldas que le sirviera para defenderse. 
—¿Por qué no comenzamos por aquí? — dijo tocándola sobre la ropa para llegar a su pecho.  


En seguida estrelló un vaso en su cabeza y le empujó con todas sus fuerzas antes de echar a correr al exterior. 

El cielo nocturno estaba limpio y sin luna. Pero la oscuridad no sería impedimento. Conocía el camino de memoria. 

De pronto algo la golpeó desde un lado y la arrastró hacia los arbustos cubriendo su boca. Sin dejar de luchar consiguió soltarse luego de apropiarle un fuerte golpe con su codo. 

Lamentablemente le alcanzó de nuevo. Pero la carrera les hizo tropezar y caer rodando hasta las laderas del río donde se detuvieron contra una roca. 

El pesado cuerpo que insistía en mantenerla en el suelo volvió a cubrir su boca con una mano. Un movimiento de su parte fue suficiente como para causarle dolor y quitárselo de encima. 


—Maldita sea Charli — escuchó decir al tiempo que se levantaba. 
—¿Daniel? 


Pero él seguía ahí tirado en el suelo.

Escuchó a los hombres hablar y disparar al aire. Si no se movían de ahí pronto los encontrarían. 


—Levántate. Vamos — urgió. 
—Claro. Es fácil para ti decirlo — respondió haciendo un esfuerzo por ponerse en pie. 


Se quedó a su lado tratando de ser su apoyo. Ya tendrían tiempo para reclamos. 

Los pasos de aquellos acercándose les hizo apresurarse hasta donde pudieron. Pero un desnivel les hizo caer. Se arrastraron detrás de unas rocas enormes al oír la voz de Roy Bean ordenándole al otro que se asegurara de buscar bien. 

Durante los tres segundos más largos que podían existir, Daniel y Charlize aguantaban la respiración para no hacer ningún ruido. 


—¡Aquí no hay nada! ¡Debió ser un animal! 
—¡Vuelve aquí! ¡No pudo ir lejos! — respondió el otro desde lo alto. 


 Cuando no escucharon más ruido que el agua correr al lado, Charlize habló: 


—¿Crees que se han marchado? — dijo en un susurro. 


Estaba por levantarse pero Daniel se lo impidió. 


—No te muevas. Suficiente con una vez — dijo él levantándose con cuidado. 


Se aseguró que estuvieran solos para ayudarle a levantarse y guardó su arma. 


—Bien. Vamos — apuró tomándolo del brazo. 
—Pero, ¿A dónde vas? 
—Lejos. 
—No. Tenemos que volver a Wickenburg. 
—¿Volver? ¿Para qué? ¿Para que me encierres? No. 
—Charli, por Dios santo. Por una vez en tu vida escúchame — dijo con frustración sujetándo su mano. 


Se detuvo para considerarlo un minuto. De todas formas era de noche y si salían de ahí los encontrarían. No importaba si Daniel estuviera armado, Roy Bean era un buen tirador y no fallaría esta vez. 


—Solo busquemos refugio esta noche. Y volveré contigo mañana a Wickenburg. 
—Sí — respondió luego de un rato —. De acuerdo. Pero iremos donde yo diga. 
—No. Podemos pedir ayuda a Taima. 
—No seas insensata. Piensa. Los pondremos en peligro si vamos con ellos. 
—Entonces, ¿Qué sugieres?
—Ven. — Extendió su mano hacia ella quien le miraba con un poco de duda —. Confía en mí. 


Tomó su mano y le siguió. La única manera de pasar desapercibidos y alejarse por si aquellos volvían, era caminar del otro lado del río esperando que nadie de la tribu los atacara por romper el acuerdo. 

Siguieron hasta llegar a los límites de Wolfrock. Un sendero invisible los condujo hasta la cueva secreta de Daniel. Hacía años que no estaban ahí. De inmediato los recuerdos volvieron a su mente. 

Era más que una cueva. Ese lugar era testigo de cosas que vivieron y no siempre felices. Como el día del funeral de su madre y la última vez, cuando Daniel se marchó. 




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