Billie Wees
Vuelve a ti, Aleksandra.
La equivocada fue la bala.
Calma, recuérdalo.
Tienes que hacerlo, dispara.
Mis ojos se abrieronde golpe. Mi respiracion era un asco, así que tomó una respiración profunda. Lentamente volvia sentir mi pulso volver a la normalidad. Me sente sobre la cama, mi espalda recta con mi navaja aun en la mano.
Lo guarde en mi sujetador. La navaja era pequeña así que el escondite era perfecto.
Lo descubrí desde que Padre una vez hizo que me secuestraran para ver si tenía reflejos y que tan preparada estaba para un ataque, no dormía sin un cuchillo bajo mi almohada y otro en mi sujetador. Si es que lograba dormir.
En la mayoría de los casos, solo dormitaba.
Observo a mi alrededor tratando de acostumbrarme a la oscuridad.
Sin saber muy bien que hacer, salí de mi habitación, el pasillo estaba iluminado por una luz tunea. Como todas las noches camine hasta las habitaciones de mis hermanas.
Entreabrí la primera puerta. Milenka ronca suavemente con Tobby y Algodón, a sus pies, uno de los perros apenas me registro antes de volver a dormir.
Tranquila. Ella duerme tranquila.
Exhalé y cerré la puerta.
Seguí caminando hasta una puerta coloreada con dibujos y dibujos de arcoíris.
Bastante Dennis.
Serpientes, arañas y mariposas junto a otros animales, algunos dibujados por mi cuando era más pequeña.
Abrí la puerta en silencio sin querer despertarla ya que Dennis le costaba mucho conciliar el sueño.
La habitación se encontraba a oscuras.
Extraño. Dennis no podía dormir sin una lámpara prendida. Me acerque a la cama para encontrarla vacía.
Mi pecho se apretó.
Nadie había dormido allí desde año nuevo.
Aun así, mi mirada buscó una silueta bajo las mantas
La busque el baño, pero tampoco había nadie.
Me apoye en el lavábamos y cuando levante la mirada me sobresalte al encontrar mi reflejo.
La misma mirada.
La de Padre.
Una persona que se suponía debía estar llorando por una hija muerta había decido entregar a otra como una moneda de cambio.
Era como él.
Antes de darme cuenta, mi puño se estrelló contra el espejo, haciéndolo añicos. Con mis nudillos sangrando. maldije por lo bajo, al haber perdido por segunda vez en el día el control.
Salí del baño al sentir unos pasos suaves. Milenka se encuentra sentada en la cama de Dennis.
Mirando fijamente mis nudillos con ojos curiosos.
—¿Te está afectando verdad?
Solo le di una mirada.
Esto solo era temporal.
No podía ni debía afectarme.
—Su muerte. Siempre pensé que no sentías nada. Nunca abrazabas. Nunca llorabas. Nos mirabas como si estuvieras lejos de todo, pero ahora lo veo, Billie — Tragó saliva, bajando la mirada como si recordará algo —. Ese grito en año nuevo...fue dolor
Sin querer escuchar nada más. Salí de la habitación regresando a la mía.
Fui recibida por Bala, refregando su cabeza contra mi pierna. Su caricia aflojo un poco la tensión en mí.
Amar.
Dennis decía que yo las amaba a mi manera.
Yo nunca estuve segura.
Si las protegía, era porque mi obligación como hermana mayor, pero amarlas... No sabía si lo hacía.
Padre me entreno para vivir sin emociones. Amar era una y aquello no estaba en mí.
Seguramente era porque Milenka siempre veía lo mejor de las personas. Era la clase de persona que tenía abrazos para todo el mundo.
O eso decía Dennis, en su clase de emociones.
-Escucha con atención- Dennis apunto la pizarra de juguete. Mientras yo me encontraba sentada en una de sus diminutas sillas. Esta es nuestra clase número uno. Emociones con Billie.
Asentí, mirando fijamente la pizarra. Luego de que le dijera a Dennis de que no tenía idea de cómo identificar emociones tuvo una idea. Darme clases de interpretación de sentimientos, o emociones. Una niña de nueve años dándome una clase a mí, una persona seis años mayor.
-Hoy empezaremos con la felicidad-continúo apuntando el pizarrón, donde se encontraban dibujadas mariposas, caritas felices y arcoíris-. Tú, Billie. ¿Sabes lo que es la felicidad?
Negue. Me removí en la silla de juguete.
-Bueno, uno es feliz cuando recibe...mmm...cuando algo te gusta. Tal vez un abrazo, o.…ver a tu persona favorita, o jugar. Por ejemplo, yo soy feliz cuando papá se va y tú puedes jugar conmigo. ¿No eres feliz cuando papá se va?
Me encogí de hombros.
-No lo se.
Murmuro algo, pero no lo entendí.
-Entonces, ¿que es lo que estomago siente cuando ves a papa?
-Malestar.
-Eso es miedo. Todavía no llegamos a esa clase. Otra cosa, déjame pensar...a ver, cuando adoptaste a Bala y Boom ¿qué sintió tu estomago?
-Nada. -murmure pensativa-. Aunque la cara de Bala me hizo reír, es muy malhumorado
Ella aplaudió.
- ¡Eso es felicidad, Billie!
Bala maulló sacándome de mis recuerdos y camino hasta mi cama acostándose panza arriba. Le saque la lengua y camine hasta mi escritorio.
Con el celular en la mano, marque al número de Patrick, contesto al instante.
-Trae toda la información que tengas sobre Alessio Moretti-ordene-junto con la de la boda, posibles invitados, horarios, rutas, absolutamente todo.
-Son las 4 de la mañana, Billie.
-No pregunte, quiero esa información a más tardar a las siete de la mañana. La boda es en una semana, Hice una pausa. -Y mi hermana no se va a casar.