BILLIE
—Traje información sobre Alessio.
Patrick dejo una carpeta sobre el escritorio y tomo asiento frente a mí. En ese segundo la habitación comenzó a llenarse de humo por su cigarrillo.
—Imágenes. Vida personal...Todo está ahí.
Hizo una pausa.
— Ah, y el también investigo sobre ti.
Sin decir nada cerré las cámaras de seguridad en mi computadora y abrí la carpeta. Lo primero que vi fue el rostro de Alessio.
Veintisiete años.
Soltero.
Padre de una niña de siete años.
Padres vivos.
Dos hermanos.
Fruncí el ceño. Fijándome en la información más importante.
—Tiene una hija.
Una niña era un problema.
Patrick sabiendo que esto era interesante, dio un asentimiento complacido.
—Si, mayormente la mantiene alejada de todo esto. Nadie sabe quién es la madre. Según pude investigar, un día la niña apareció en la mansión Moretti.
Esto era lo más interesante de su vida.
Su mayor debilidad. Lydia Moretti.
—Tampoco era cercano en absoluto a su primo. Eran prácticamente enemigos.
Eso. Por eso la sonrisa inquietante.
Me estaba agradeciendo quitarlo de su camino.
— No asistió al funeral ni al entierro. Los del Clan Moretti están bastante molestos por eso. Lo tomaron como una falta de respeto. No lo quieren como sucesor...
Asentí distraídamente.
— ¿La adoptó?
Patrick tardó unos segundos en responder.
— No oficialmente.
Fruncí el ceño.
— ¿Qué?
— No existe ningún papel. Ningún trámite. Ningún registro. Nada.
Mis dedos se detuvieron sobre la carpeta.
— Entonces no la adoptó.
Patrick negó lentamente.
— Simplemente apareció... y Alesso empezó a criarla como si fuera suya.
Silencio.
Me quedé mirando la foto unos segundos más.
Un hombre capaz de sonreír por la muerte de su primo. Un hombre criado en una familia donde las personas eran piezas. Y aun así recogió a una niña que ni siquiera llevaba su sangre. No entendía qué era más inquietante.
La sonrisa. O aquello.
Había algo realmente extraño con ese tipo. Nadie en nuestro mundo hacia algo así por bondad. Había algo oculto y debía averiguarlo.
—Demasiado raro. Sigue investigando.
Me entrego otra carpeta.
—Rutas hacia la iglesia—agarrando la carpeta me dio una mirada desconfiada—¿qué planeas hacer con eso, Billie?
Sonreí. Patrick suspiro.
—Cada vez que sonríes alguien termina muerto.
Mi teléfono sonó. Era Padre. Rara vez llamaba, a menos de que algo realmente importante haya sucedido.
Conteste.
— Milenka fue secuestrada — Padre hablo con un tono helado —. Ven a mi despacho. Los Moretti vendrán en 20 minutos. Debemos resolver esto.
Colgó.
Me quede en silencio.
Milenka fue secuestrada.
Me levante de mi asiento sin decirle nada a Patrick a pesar de su ceño fruncido.
—¿Sucedió algo? — ignoré su pregunta y salí de mi departamento.
En menos de diez minutos estaba en la mansión de Padre. Me dirigí hacia donde siempre solía estar: en su oficina. Lo encontré justo allí.. Se encontraba en su sillón fumando un puro. Otra vez el leve tic en su parpado. Estaba irritado. Eso me genero satisfacción.
—Envié a investigar quienes fueron. La boda es en tres días.
La boda.
No Milenka.
Por supuesto.
—Seguramente fueron los de Las Vegas o Chicago— mantuve el mismo tono neutro que él, intentando no decepcionarlo una vez más —, todavía tienen una deuda que cobrar.
— Mmm. Exigieron los cargamentos más valiosos. Estos tipos no son novatos. Los de Chicago son demasiado idiotas.
Dio una calada a su puro, mirando a la nada, estaba procesando, calculando y armando planes. Era lo que hacía cuando su mirada se perdía.
— Y los de Las Vegas son simios. Ya habrían enviado trozos de Milenka. No trabajan de otra manera.
Mi mandíbula se tensó apenas.
Padre siguió fumando como si no hablara de otra hija posiblemente muerta.
El momento fue interrumpido por el sonido de la puerta.
—Adelante — indico sin siquiera mirar en esa dirección.
—Señor, los Moretti están en la sala.
Padre asintió sin apartar el puro.
—Que pasen.
Unos segundos después los Moretti entraron al despacho. No pidieron permiso. Se sentaron como si el lugar les perteneciera.
Otra vez, la mirada de Alessio cayó sobre mí.
Que tipo patético.
—Tu...
No respondí. En cambio, pregunte:
—¿Como se encuentra Lydia?
Lo deje caer como si no importara. Como si no fuera un arma
—En casa. Ansiosa por la boda.
Aprete los dientes disimuladamente.
Y le di una sonrisa tensa.
El Don carraspeó, retomando el control de la sala.
Yo mantuve el rostro firme.
—Entonces... — comenzó el Don mirando fijamente a Padre —, supongo que Milenka al ser secuestrada será remplazada por su gemela. Su nombre era...
—No.
La voz de padre corto el aire. Su parpado volvió a tener el tic.
— Ustedes piden herederos. Vanya no puede dárselos.
Las palabras no necesitaron explicación. En este mundo, las explicaciones eran un lujo.
Baje la mirada por un segundo, recordando los gritos de Vanya en el hospital. Las luces blancas. Su mirada cambiante después de salir de ahí.
Cuando levante la mirada.
Todos los ojos estaban sobre mí. No era como antes. Padre tenía una determinación.
El Don miraba con victoria. No hablo. Espero. Padre apago el puro contra el cenicero.
— Se casará ella.
No lo dijo como una opción. Lo dijo como un cierre. Sin decir nada más salí de la habitación. El aire del pasillo me golpe en el rostro.
Milenka y Vanya estaban a salvo.
Mis labios se curvaron, Mi plan había funcionado. Solo que la sonrisa murió rápido.
Porque por primera vez no sabía cómo mover la siguiente pieza.