Mientras Yuno, Edi, “Ojo de halcón” y Rul se escondían y recuperaban energías en City Island.
En la dimensión del infierno se hallaba Abaddon ardiendo de ira en su habitación de torturas, puesto que su mejor guerrero había fracasado en su misión.
-Que pasa Abaddon, fracaso tu Arcángel — exclamó Gringur burlándose de Abaddon, pero inmediatamente fue recibido con un puñetazo de parte de Abaddon que lo lanzó chocando contra la pared.
-Ja, ja, ja no tienes sentido del humor — respondió Gringur escupiendo un poco de sangre de su boca por el tremendo golpe que le habían proporcionado.
-Ese maldito guardián, acabaré con su estúpida vida y la de todos esos bastardos pecadores — gritó Abaddon lleno de furia.
-Va… vaya a pesar de mi piel acorazada ese golpe me daño — respondió Gringur mientras se levantaba con dificultad.
-Esos malditos, fueron los causantes de que me desterraran a este demacrado lugar, yo era el juez de los pecadores, yo era la justicia, el humano solo creaba caos y destrucción a donde quiera que iba, desde su nacimiento fue corrompido y probó el fruto prohibido.
Le dije al creador que me dejara castigarlos, pero el tomo la decisión y solamente los echó de ahí y cuando asesinaron al hijo de Zeus en la cruz no pude contenerme y los castigue destruyendo su torre de Babel, la que conectaba con los dioses, ese sería su fin por tantos pecados que habían hecho.
No se merecían estar cerca del creador y fue entonces cuando el Creador se enfureció conmigo, pero ¿Por qué? Yo era el juez, yo era quien determinaba lo correcto y lo que no, entonces por qué me desterró como a Lucifer, ¡Yo no era un traidor! Yo hice lo que creí correcto, estuve a punto de morir en el inframundo, pero Lucifer me encontró y me ayudó a sobrevivir desde entonces le juro lealtad a él.
-¿La torre de Babel? Con que fuiste tú quien la destruyó, por eso antes todos hablaban diferentes idiomas, con la Torre de Babel no podían conectarse con el creador y eso hizo que perdieran el lenguaje original — respondió Gringur asombrado.
-Exacto, pero hace unos 15 años algo paso en la tierra y los humanos volvieron a tener el lenguaje original que el creador les impuso, pero con siglos y siglos en el infierno entendí algo Gringur — respondió furioso Abaddon y luego de eso gritó
-Me expulsaron de los cielos, la batalla se perdió Ja, ja, ja, me condenaron al infierno por su inmensa compasión y aunque hijo de él yo sé que he nacido libre, libre para elegir cuál es mi decisión, tenga o no la razón su justicia me es indiferente, el destino a seguir tan solo lo marcó yo.
Quería esclavos no fieles, se creía un padre, pero era un dictador, Gringur como dijo Lucifer, todo aquel pueblo oprimido tiene derecho a la rebelión, pero que es lo que te quiere que haga postrarme ante el y pedir perdón, sería asumir mi rendición, ¡Nunca! Por eso Gringur todas las noches miro al cielo solo para gritar ¡Yo sé que he nacido libre, libre será mi decisión, tenga o no la razón su justicia me es indiferente, mi justicia a seguir solo la marco yo!, La marco yo. (Anticristo, Warcry, 2005).