Un gato negro se encontraba reposando sobre su regazo cuando el timbre sonó, el repartidor había llegado con el sushi que Aram había pedido sin permiso de Joon como era costumbre. Yoongi pasó por debajo del cojín verde terminando por tumbarlo del sillón mientras Joon se levantaba tomando el control y apagando el televisor.
— ¿Qué es eso? —preguntó con duda para el minino.
Para Joon no era una novedad recibir cada semana repartidores entregando pedidos que su amigo híbrido pedía constantemente.
A Joon no le molestaba demasiado saber que Aram consiguiera dinero sin producir realmente, poco le iba a importar de dónde lo sacaba.
— ¿No es obvio? —el gato saltó al piso cambiando de forma a un hombre de tez blanco y melena azabache— La comida. —tomó la bata en el perchero mientras se la colocaba de camino a la puerta con un movimiento practicado.
Abrió la puerta, tomó la comida y pagó con la billetera de Joon, ¿cómo carajos le robó su billetera?
Bueno...
Algunas veces su compañero solía pedirle o robarle descaradamente.
— Gato mañoso... —susurró Joon encaminándose a la barra de su cocina donde iban a comer, la comida a domicilio era la favorita de ambos amigos, no tenían que hacer mezcla de alimentos para crear otro aún más delicioso, simplemente necesitaban marcar a un número y en media hora ya tenían comida preparada por alguien más sin mucho esfuerzo.
No tenían mesa, pero la barra de su cocina con sillas altas era genial. Subían, bajaban y giraban. Su amigo se sentó en el centro mientras Joon se metía en la cocina para empezar a guardar las cosas innecesarias que siempre llevaban los pedidos de comida. Como los palitos suaves.
Joon tenía una fascinación con los terrícolas, eran demasiado creativos a comparación de todas las especies que él conocía, no eran inteligentes, porque tenía que reconocer su poca capacidad mental, pero eran sumamente creativos y sentimentales. Muchos objetos hechos para facilitar más su vida, para poder cumplir con sus deseos de conocer más allá, para todo.
Colocó la Bolsa en la mesa y sacó primero los palitos de madera que tanto le gustaban. Los palillos del sushi siempre iban a la colección de Joon, nunca los usaban por no saber para qué carajos los usaban las personas. Usar sus manos era más fácil para comer, algunas veces los cubiertos con puntas o los que tenían un pequeño cuenco eran más prácticos dependiendo su estado de ánimo.
— Vi a una mujer comer con ellos fuera del restaurante. —Aram comía con sus manos pronunciando como si leyera su mente, para él era mejor comer con cubiertos como lo hacía el azabache—. No entiendo para qué están los cubiertos si tienes manos.
— Yo no entiendo por qué estás aquí y no te digo nada. —respondió colocándose unos guantes de material desconocido traídos de Zatacania.
Joon los necesitaba por lógica. No quería adquirir un nuevo tatuaje en su brazo y morir de hambre. Cuando intentó comer sin ellos terminó con un paquete de rollitos en su brazo derecho y mucha hambre. Sacarlos era mucho problema y energía.
Aram solía burlarse de ese tatuaje cada que podía.
Prefería tenerlo ahí por un tiempo. Electro 30-05-1997 era defectuoso, necesitaba ser eliminado porque su teletransportación era irregular e indomable, era más que otras y había afectado su capacidad de materialización.
Su capacidad de absorber materia se veía estancada a falta de energía, pedía más de lo que un zaticano podía contener en su cuerpo. No sólo eso. Su brazo era un hoyo negro sin fin. Era peligroso para la existencia de cualquier ser vivo. Sus guantes servían como una forma de contener su absorción involuntaria. Electro 30-05-1997 era un error que debió ser erradicado desde el primer momento.
Pero a Joon no le importaba. Era imposible encontrarlo.
— Porque un inútil zaticano no sabe usar la teletransportación correctamente y me arrastró hasta acá. —Aram siempre estaba a la defensiva, como cualquier felino—. Culpa mía nunca jamás pudo ser.
Después de escaparse de su planeta sin instrucciones de como hacerlo, Joon terminó llegando por segundos a cinco planetas distintos dejando y trayendo consigo otras cosas. Como a un híbrido de gato malhumorado.
— ¿Ah no? Te ofrecí regresar.
— No, no, no quiero sufrir con tus experimentos. —el cambia formas negaba frenético con sólo pensar en eso, le gusta más la tierra, no hacía nada aquí tampoco, pero al menos no se aburría en una tonta jaula con un bote de agua y nada más.
Aquí al menos se escapaba por todo el día y regresaba unas horas después. No era fascinante pero era lo que tenían y no podía hacer más. Pasar tiempo comparando y descubriendo era más interesante. Y bueno, ellos apenas sabían comunicarse entre ellos, era casi imposible para Aram hablar con terrícolas que nunca hablan el mismo dialecto.
Pero aprendió a decir "tenkius" y "dé" para cuando recibía su comida.
Aunque tenkius era inglés y dé era coreano.
Para Joon era más fácil, podía aprender más rápido que un terrícola, con unas cuantas películas en inglés, español y coreano, él ya podía hablar lo básico.
— Puedo contener unos segundos. ¡Ya puedo durar veinticinco segundos con el control!
— ¡No pues felicidades! Vas a darnos veinticinco segundos antes de acabar con el mundo entero. Tan considerado. —Aram rodó los ojos mientras separaba toda la verdura de la carne.
— Pendejo.
— ¡Peredejo eres tú!
— No sabes ni que es. —Joon sonrió feroz. Aram no hablaba español, él podía estar muriendo y Aram jamás intentaría aprender algo productivo.
— Puedo verlo en tus ojos, es algo malo. —entre cerró los ojos en una línea fina como sus ojos finos podían dejarle con naturalidad. Pasó de juzgar a Joon para empezar a hacerlo con su comida intentando encontrar errores en su clasificación.
— Claro, Aram-shi.
Joon miró cómo su amigo empezaba a empujar las verduras a su plato. Dato curioso, a su gato no le gustan las verduras.