Zed de Zoe

Capítulo I

Algo hiede, no quiero ni imaginarme que es, y más aún, no quiero levantarme de mi cama.

Muchas veces escuché que vivir sola iba a ser complicado, pero no me imaginé que fuera tan extremadamente cierto.

No me queda más que levantarme, mi compañera es una vaga total, sin duda puedo estar muriendo y no se inmutará en hacer algo.

Observo mi reloj despertador, son las 02:48 Am.

  • ¡JODER! – Maldigo dentro de mí.

Me levanto de mi cama, enciendo las luces, no me cohíbo en hacerlo, pues Ana no es una princesa.

  • No hagas ruido y apaga esa maldita luz. – No tarda en hacerse notar.
  • Duerme, o muérete. – Le respondo, no estoy de humor, el sueño me consume, pero el mal olor me fastidia.

Camino por casi todo el dormitorio en busca del putrefacto olor, Ana no soporta más el ruido que hago, de mal genio se pone en pie, me observa y yo a ella.

  • ¿Qué es ese maldito olor? – Pregunta un tanto cabreada.
  • Eso trato de averiguar, y, por cierto, ya que estas despierta, ayúdame a buscar. – Estira su cuerpo, blanquea sus ojos y empieza a buscar.

Meneo la cabeza de un lado al otro, el olor putrefacto es insoportable. Camino de un lado a otro, me percato que la puerta de nuestro dormitorio yace abierta, la curiosidad me gana, me acerco para cerrarla, me concentro en la perilla, avanzo, de pronto, siento mi cuerpo resbalarse y caer sobre algo blanco, me golpeo la espalda, al caer mi cuerpo produce cierto sonido, Ana rápidamente viene a mí.

Inesperadamente, da un fuerte grito, uno tan fuerte que probablemente ha despertado a todas las chicas del campus.

Joder, antes de ver con lo que he tropezado, cierro los ojos, suspiro, y cuando vuelvo mi mirada a un costado de mí, puedo ver decenas de pequeños ratones muertos.

Nuevamente se escucha un fuerte grito, esta vez soy yo.

Antes de poder moverme, siento mi estómago revolverse, todo lo que hace algunas horas había comido, empieza a salir por mi boca.

Algunas chicas empiezan a salir de sus dormitorios dirigiéndose al nuestro.

Aura y Marce alcanzan a entrar en nuestro dormitorio, al verme en el suelo, cierran con seguro la puerta tras de ella, seguro han de no querer que nadie más me vea en tan desagradable situación.

Todas han cubiertos sus rostros para no respirar tal mal olor.

Con mis lagrimones, me levanto airada, he quedado impregnada de tal podredumbre.

Marce quien es un poco más ruda, una mujer a la cual le gusta mantenerse saludable, una mujer que no le teme a nada, poco femenina pero muy guapa, se inclina a mirar en la bolsa de papel, con cuidado la abre, la vacía en el suelo y dentro de esta, una nota.

  • Ten, léela. – Le dice Marce a Aura.
  • Me niego rotundamente, tú ya te has contaminado, no lo haré. – Aura a pesar de no ser una mujer con carácter, le hace frente a Marce.
  • Que alguien lea la maldita nota. – Refuto mientras me quito mi ropa de dormir quedando solo en ropa interior.

Todas voltean a mirarme, tendré que darme una ducha bastante larga.

  • Dame eso, yo la leeré. – Le digo a Marce arrebatándole la nota de entre sus manos.

Bienvenidas, este es su primer año, haremos que lo disfruten al máximo, y no se preocupen, esto solo es una hermosa tradición, muchas pasan por lo mismo, a nosotros nunca nos ha sucedido tales cosas, hemos oído que se siente realmente feo, nunca nos ha sucedido, pero sabemos que debe ser desagradable, esto solo es un bello inicio, con cariño, los chicos.”

  • Que mal nacidos. – Dice Ana airada. – Solo espera a que me dé cuenta quien ha sido, me las van a pagar.
  • Nos la pagarán a todas. – Dice Marce.

Dentro de nuestro dormitorio, tenemos nuestro propio baño, no tenemos la necesidad de ir a otros lugares, como baños compartidos.

Entro en la ducha y Ana, Aura y Marce, se encargan de la limpieza, pronto el putrefacto olor desaparece, he optado por tirar mi vieja pijama, estoy cabreada, no llevo más de 15 días en este maldito lugar, y ya soy víctima de acoso, es una total mierda.

Me cambio de ropa interior, no tengo más pijamas, así que dormiré en ropa interior, salgo de la ducha.

  • Eres como una banana muy madura, lunareja. – Dice Marce.

La observo, me acerco.

  • No pasará, lo sabes. – Se levanta, se pone delante mí.
  • No soy lesbiana querida, solo admiro el arte donde lo veo. – Sonreímos.
  • Ustedes dos parecen un par de lesbianas, es hora de dormir, pasaremos la noche aquí, así que yo dormiré con Ana. – Dice Aura.
  • Entonces es simple, Marce y Zoe dormirán juntas, no hagan demasiado ruido. – Dice Ana.




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