El silencio entre ellos no se rompió... se estiró, como una cuerda a punto de romperse.
—Moss. —
La voz del entrenador corto el momento, Kael no apartó la mirada de Alina de inmediato, solo después de unos segundos dio un paso atrás, como si decidir alejarse hubiera sido una elección… no una necesidad.
—Los cinco minutos se acabaron. —gruñó el entrenador. —Muévete. —
Kael asintió apenas, pero antes de girarse volvió a mirarla, directo, intenso; como si ya la hubiera marcado. Alina sostuvo aún su mirada y eso fue un error, porque algo en los ojos de Kael cambio, algo que no supo nombrar pero que no le gustó.
_______
El jugador lesionado estaba sentado en el banco, apretando los dientes mientras otros chicos intentaban ayudarlo. Alina se acercó de inmediato, dejando de lado todo lo demás.
—Déjame ver. —
El chico levantó el brazo con dificultad.
—Creo que se dislocó... —
Alina examinó con rapidez, concentrada. Sus manos eran firmes, seguras, no temblaban.
—No te muevas. —
Se inclino un poco más, evaluando el hombro, ignorando las miradas alrededor. Hasta que sintió algo, presencia pesada, cerca, demasiado cerca.
—¿Va a poder jugar? —
La voz de Kael justo detrás de ella, Alina no se giró.
—No. —dijo seco y claro. —Tienes que salir del campo. —
—No tenemos reemplazo. —
Ella soltó el brazo del jugador con cuidado antes de levantarse y entonces sí, giró; quedarnos frente a él otra vez. Pero está vez… más cerca, mucho más cerca.
—Eso no es mi problema —respondió. —Si sigue jugando, puede empeorar la lesión. —
Kael bajó la mirada hacia ella.
—Lo necesitamos. —
—Y el necesita un hombro funcional. —
Un par de jugadores intercambiaron miradas incómodas, esto no estaba pasando.
—Cinco minutos. —dijo Kael.
—No. —
La respuesta fue de inmediato, sin dudar sin miedo; eso hizo que Kael fuera un paso más, invadiendo su espacio
—No estás entendiendo. —
—Si lo estoy —replicó ella. —Y no voy a dejar que juegue. _
El jugador lesionado soltó un quejido bajo, pero ninguno de los dos lo miro, porque ahora no solo se trataba de él, se trataba de quien cedía primero y ninguno una a hacerlo. Kael se inclino ligeramente hacia ella, no lo suficiente para tocarla, pero sío suficiente para que Alina sintiera su respiración.
—Siempre hay una forma de negociar. —murmuró.
Alina no retrocedió, pero su pulso si se aceleró.
—No conmigo. —
Hubo silencio otra vez pero ahora era más personal. Kael la observó unos segundos más, como si intentará descifrarla, como si no entendiera por qué ella no reaccionaba como los demás y eso... eso lo estaba irritando.
—Entonces haz tu trabajo. —dijo finalmente, alejándose.
Alina no respondió y volvió a centrarse en el jugador, pero ya no era lo mismo, porque podría sentirlo… a él, incluso sin mirarlo.
Minutos después, el entrenamiento termino. El campo comenzó a vaciarse, las luces seguían encendidas, el aire aún cargado de energía. Alina recogió sus cosas, concentrada en ignorar todo lo que había pasado, hasta que escucho pasos lentos y seguros, deteniéndose justo detrás de ella.
—No me gusta que me contradigan. —
Su voz de nuevo, Alina cerró la carpeta con calma antes de girarse.
—Entonces tendrás que acostumbrarte. —
Kael estabas más relajado ahora, sin la presión del juego, pero eso no lo hacía menos intimidante, al contrario.
—No sabes con quien te estás metiendo. —respondió.
Ella alzó una ceja.
—Y tú no sabes decir "no". —
Eso lo hizo sonreír, esa sonrisa peligrosa.
—No cuando algo me interesa. —
El aire entre ellos se volvió más denso, más lento, más difícil de ignorar; Alina cruzó los brazos.
—Pues empieza a perder el interés. —
Kael dio un paso más cerca.
—Eso no va a pasar. —
Y por primera vez… Alina dudó, solo un segundo, pero Kael lo notó y eso fue suficiente.
—No vemos, Parker. —
Se giro antes de que ella pudiera responder, como si ya hubiera decidido algo, como si esto... ya no fuera opcional.
Alina lo vió alejarse y por alguna razón mantuvo la sensación de que ese no había sido un encuentro cualquiera, que no había sido casual, que no iba a terminar ahí. Porque algo en la forma que la miró, no fue normal, fue una advertencia o algo peor, como una promesa.