Zona de Vuelo [omegaverse]

Capítulo 37 – Bonjour, mon amour

—¡Te juro que esta ciudad huele a mantequilla! —exclamé, mientras giraba la cámara del celular para mostrarle la calle empedrada desde mi ventana.

Del otro lado de la videollamada, Damian soltó una risa mientras doblaba una camiseta militar y la metía en su mochila.

—Y tú suenas feliz. Eso me gusta más que la mantequilla.

—Estoy cansado. Pero sí… es lindo. París es como una postal vieja, ¿sabes? Las esquinas parecen diseñadas para películas románticas. Me siento como en una de esas comedias francesas donde todos usan boinas y beben vino.

Damian levantó una ceja. Su cara de “¿Ya estás borracho a media tarde?”

—¿Ya probaste algo?

—Croissants. Tres. Y una tarta de limón que me hizo llorar un poco. Literalmente. Tuve que esconderme detrás de una farola para que no me vieran con lágrimas.

Damian rió otra vez y se sentó en la cama. Su mochila a medio empacar, su rostro suave, familiar, tranquilo. Lo miré como si no fuera a verlo por semanas. Porque… bueno, no iba a verlo por semanas.

—¿Y el departamento? ¿Está decente? ¿Tiene calefacción o te vas a congelar por querer ser chef?

—Es pequeño, pero bonito. Y sí, tengo calefacción —me reí—. Me asignaron un maestro de cocina que parece salido de un anime. Se llama Marc. Es muy serio. Ya me hizo picar tres kilos de cebolla y casi pierdo un dedo.

—¿Ren cocinando con cuchillos afilados? Suena peligroso —bromeó Damian, mirándome con esa mezcla de orgullo y ternura que siempre lograba revolverme el estómago.

—¿Y tú? ¿Cómo va la mochila? —pregunté, señalando el equipaje a su lado.

—Hoy visité a mamá. Le llevé pastel de higos y café de vainilla. Me pidió que te diga que si no la invitas a París cuando estrene la película, te deshereda.

Reí con fuerza.

—Dile que la extraño, y que en cuanto pueda, la invito. Pero solo si me cocina algo rico. La comida francesa es buena, pero extraño los muffins de tu mamá.

—Se lo diré. Aunque se va a poner insoportable de felicidad —dijo él, cerrando la cremallera de la mochila y dejándola sobre la cama—. Salgo mañana temprano. Ya tengo mi uniforme listo. Me toca volar a la base en la tarde. Aterrizo antes del anochecer si todo va bien.

Sentí una punzada en el pecho. Un recordatorio de que estábamos otra vez a kilómetros. Que nuestras manos ya no se tocaban. Que nuestras bocas solo se verían a través de pantallas por un tiempo.

—¿Puedo confesar algo? —dije, bajando la voz.

—Siempre.

—Me duele no poder despertarme contigo. No tener tu calor. Tu voz al despertar. Pero al mismo tiempo, estoy feliz. Porque ambos seguimos volando, ¿sabes? Tú en el cielo, y yo… en este nuevo proyecto.

Damian se quedó en silencio unos segundos. Sus ojos verdes, brillando de cariño.

—No sabes cuánto te amo —murmuró—. Y estoy tan jodidamente orgulloso de ti.

—Yo también te amo.

En ese momento, alguien tocó la puerta detrás de mí. Era Eve, mi asistente, con su chaqueta a medio poner y el celular pegado a la oreja.

—Ren, el chofer ya está abajo. Si no salimos en diez minutos, llegamos tarde a la reunión con el director —me dijo con esa mezcla de eficiencia y dulzura que tanto la caracterizaba. Luego miró a la cámara y sonrió—. ¡Hola, Damian!

—¡Hola, Eve! Cuídalo por mí, ¿sí?

—Siempre —dijo ella, guiñándome un ojo antes de desaparecer por el pasillo.

Suspiré y miré a Damian de nuevo.

—Tengo que irme. Pero llámame cuando llegues, ¿sí? Aunque sea solo para decir que estás vivo y que tu avión no explotó.

—No explotaré, Cielo. Lo prometo. Te llamo apenas aterrice. Tú concéntrate en ser la estrella que eres.

—Y tú en mantener ese trasero a salvo.

Damian sonrió, ladeando la cabeza.

—Dime algo en fránces, Cielo.

—Claro. Aprendí a decir “croissant” y “je t’aime”.

—Lo segundo es mi favorito.

—El mío también.

La pantalla parpadeó por un segundo, y justo antes de que cortáramos, me acerqué al celular y le susurré:

—Je t’aime, mon pilote.

Y luego, colgamos.

Y París se sintió más frío. Pero también más real.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.