¿Quien diría que de una apuesta se puede derivar un romance?
La suerte le juega en contra a Lyla en medio de una fiesta, quién sin pensarlo se mete en una apuesta con sus mejores amigas.
El trato es simple, confesar sus sentimientos a Zed antes de graduarse o besar al siguiente chico en entrar.
P...
0
1
En proceso: 19 Feb
18 pág.
Sí, quiero