1. Jamás: El comienzo (borrador)

CAPÍTULO 90

 

 

 

 

—¡Por supuesto!, sabés que hice un curso.

 

Hago una mueca con mis labios y niego.

 

—Bueno... Ahora lo sé, adelante...

 

Alza ambas cejas al oír mis palabras.

 

—¿Querés que te maquille para hoy?

 

Asiento con la cabeza.

 

—No mucho, sabés que no me gusta.

 

Soy completamente sincera.

 

—Tendré que usar lo que tienes, porque no tengo mis cosas acá.

 

Asiento con la cabeza tan solo una vez y me levanto para tenderle la mano y caminar hacia el armario. Él mira todo sin comprender, abro la puerta que se encuentra en el fondo del armario y lo hago entrar primero.

 

—Enciende la luz.

 

Asiento y prendo la luz. La habitación se ilumina con rapidez mostrando cada uno de los cosméticos que mi madre me había regalado por años, algunos son importados y de muy buena calidad.

 

La cara de Alex me dice muchas cosas y nada sale de sus labios, supongo que necesita unos segundos para asimilar toda esta locura. A mí, me llevó varios años, pero hoy lo acepto y decido que es una buena oportunidad para utilizar el desperdicio de dinero de mi mamá en tonterías como esta.

 

Alex me mira fijamente a los ojos girando en la habitación, parece que está volando por un mundo de arcoíris y felicidad.

 

Me acerco a él y miro a los ojos con una gran sonrisa sobre mis labios ante la felicidad de mi mejor amigo, sé que para él todo esto es increíble y sé que no esperaba que tuviera todo esto y que nunca lo usara en la vida.

 

—Esto es una maldita locura, ¿por qué no me lo mostrarte antes?

 

Suelto una pequeña risita divertida de mis labios y niego con la cabeza tan solo una vez, ya que no tengo una respuesta para él, es cierto que nunca le mostre esta parte de mi armario.

 

—Siéntate y déjame todo a mí.

 

Asiento con la cabeza al oír sus palabras. Son las palabras que quería oír y por suerte así fue.

 

—¿Querés hacerlo acá o vamos a la cama?, por mí, no hay problema alguno  —pregunto con una pequeña sonrisa sobre mis labios.

 

—Acá.

 

—Okay...

 

Me siento cómodamente sobre la silla que se encuentra en medio de aquella habitación. Lo miro sin decir absolutamente nada, debo confesar que jamás lo había visto de este modo.

 

—Ahora cierra esos bellos ojos marrones y no pienses en nada.

 

Asiento cerrando los ojos, hasta que él termina de hacer su trabajo. Sé que esto llevará horas, así que intento quedarme dormida, de ese modo, a la noche podré soportar más la joda.

 

Hago una mueca con mis labios al sentir cosquillas en mi nariz.

 

¿Qué demonios está pasando?

 

 

 

 



Byther

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En el texto hay: amor, primer amor, amor dolor sufrimiento

Editado: 04.12.2020

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