365 días con Adrik Ajax

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365 días con Adrik Ajax
 

- ¿no crees que te pasaste...solo un poco? – Los ojos de Leyna veían temerosos a ambos lados de la calle, preocupada de que alguien pudiera verlas.

- Que va, es solo una bromita de nada – respondió agitando la mano frente a su rostro para quitarle importancia al asunto – A ver, Leyna, quita ya las manos de los bolsillos y acércame esa cosa blanca de allá

La chica pelirroja se agachó a recoger lo que ella le había pedido y se quedó observando detenidamente los distintos objetos regados por el suelo.

- Melissa...cuando dices "cosa blanca" ¿te refieres a la crema o a la cinta adhesiva? – dejó de prestarle atención a lo que estaba haciendo y giró su rostro hacia su amiga que sostenía ambos productos en sus manos

- La crema – dijo dándose vuelta nuevamente, agitó la lata de pintura que tenía en la mano y siguió con su obra maestra.

Leyna suspiró - ¿por qué cada vez que salgo contigo termino haciendo algo que es ilegal? ¡Yo solo quería ir a tomar un helado!

- A ver, ¡que esto es muy legal! – reclamó apuntando a la pelirroja con la pintura en aerosol- además, ese viejo se lo merece – murmuró por lo bajo con cuidado de que Leyna no la escuchara, pero al ver la mirada de enojo que le dedicó, supo que había fallado en su intento de ser disimulada.

- No creo que reprobarte en un examen sea motivo suficiente como para "merecer" esto – Leyna señaló con ambas manos el auto frente a ellas.

El amado "Eugenio" del profe de química estaba estacionado justo frente a ellas, un susuki alto del año 2011 de color gris lleno de abolladuras, las luces traseras apenas funcionaban y las puertas estaban casi cayéndose a pedazos, ahora, grandiosamente decorado con formulas químicas pintadas en el capó con pintura verde fluorescente y cinta adhesiva, tenía un adorable lazo rojo en el techo y ahora...

Extendió el brazo hacia Leyna quien le entregó la crema chantilly, con una destreza digna de una bromista de gran nivel como ella dibujó dos hermosas flores blancas en la parte trasera del vehículo.

Retrocedió un par de pasos para admirar su obra maestra

El profe de química debería agradecerle, prácticamente lo estaba mejorando.

Había tenido que saltarse la primera clase del día, pero en definitiva valió la pena.

- Meli, apresúrate – Apuró Leyna, su piel estaba pálida, resaltando sus ojos azules detrás del vidrio de sus gafas y sus pecas que decoraban el puente de su nariz, sus mejillas...en fin, decoraban toda su cara.

¿Cómo era siquiera posible tener tantas pecas?

- ¡A ver, que no me digas Meli! – reclamó levantándose y mirándola con fastidio.

- Ya van a tocar la campana – comentó la pelirroja haciendo oídos sordos a sus protestas.

¿qué?

Sacó su teléfono de su escote y revisó la hora en él.

Mierda.

Leyna tenía razón, ya casi iban a tocar la campana para el recreo.

Y eso solo significaba una cosa, los patios llenos, y por ende, también el estacionamiento.

- Retirada – dijo con seriedad, su voz salió más baja de lo que ella esperaba,

Guardó todas sus "herramientas de trabajo" en la bolsa de las compras en donde las había traído.

- ¿Qué dijiste, Melissa? – preguntó Leyna llevandose una mano a la oreja y acercándose a ella.

La campana sonó justo en ese momento, Melissa cogió a Leyna del brazo y la arrastró lejos del estacionamiento, rumbo al patio más cercano.

- ¡Que corras, mierda! – gritó corriendo tanto como le permitían sus piernas.

Por favor, dios, ayúdame a escapar de esta.




 

 

 

 



 

************


 

 

 






 

Levantó la vista de su celular solo un momento, para echarle un vistazo al chico que tenía delante suyo. Sus labios se movían, pero no lograba escuchar ni una sola palabra de lo que decía, en cambio, Treat You Better de Shawn Méndez inundaba sus oídos gracias a los auriculares que llevaba puestos.

Esperó a que Adrik se diera cuenta de que no estaba prestándole la más mínima atención y que su presencia no era requerida. El chico de cabello negro con mechones azulados la observaba expectante, esperando una respuesta de su parte.

¿Qué quería que le dijera? No había escuchado una sola palabra de lo que Adrik le había venido a decir.

- Eh...si, claro, ¿Por qué no? - respondió con desgano volviendo a centrarse en su celular. Esperaba que esa respuesta hubiera sido suficiente para el chico, y que la dejara en paz. No quería que todos en el instituto vieran que estaba hablando con el raro de Adrik Ajax.

¡Ella era Melissa White! ¡Tenía una reputación que mantener!

- ¿En serio? - los ojos del chico se iluminaron y una sonrisa genuina se formó en sus labios. Ella nunca había visto al pelinegro sonreír, siempre tenía un semblante serio y taciturno, con cara de preferir estar muerto antes que ir a la escuela.

Bufó. Ya le había dicho que si a lo que sea que le hubiera preguntado. ¿Por qué no simplemente se iba?

¡Ella solo quería descansar después de haber llevado a cabo exitosamente la mejor broma de su vida!

¿¡Tan difícil era entenderlo?!

- ya te dije que sí- respondió levantándose del suelo donde antes había estado sentada. Con ambas manos se sacudió la falda del uniforme y acomodó su cabello. Escondió su teléfono en su escote y comenzó a caminar dentro del edificio.

Si Adrik no se iba, se iría ella.

Así de fácil.

Volteó a ver por última vez al chico, seguía de pie ahí donde lo había dejado, con las manos en los bolsillos de su pantalón y esa estúpida sonrisa en la cara.

Miraba al cielo como si fuese lo más interesante del mundo, e incluso pudo ver cómo una lágrima rebelde se escapaba de uno de sus ojos y se deslizaba lentamente por su mejilla hasta llegar a su mentón.



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En el texto hay: humor, amor juvenil, bromas

Editado: 24.10.2020

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