999 Las dimensiones de Dios

Capítulo 2 - ESENCIA (Segunda Parte)

Despertó de golpe al sentir una presencia nueva en el cuarto. 

    - No te muevas, despertarás a Rajab. – Sintió la mano de su hermano, Araziel, en su pecho impidiendo que la sorpresa le hiciera incorporarse despertando así a la súcubo que dormía sobre su pecho. Le cogió de la barbilla, como era costumbre en él y miró el color de sus ojos. Un brillante violeta claro. – He hablado con Ayael. - Anunció con severidad. – Creí que se podría razonar con él. 

    - Araziel. – Le llamó su hermano. Pero fue ignorado.

    - Quizá si él colaborara… – Araxiel podía observar la tensión de su hermano en los músculos de sus brazos. – Pero no. Esos estúpidos ángeles no quieren ver más allá de sus narices.

    - ¡Araziel! – No elevó a penas volumen de su voz para no despertar a Rajab. El shedim se giró para mirar a su hermano. – Ella no lo hará. No hace falta que yo. – La ira, siempre impregnada en su corazón, ardió en sus siempre iluminados ojos rojos. 

    - ¿¡Cómo puedes ser tan tonto!?

    - Shh. – Se apresuró a decir el menor de los dos. – Vas a despertarla.

    - Ya estoy despierta.  – Dijo desperezándose. – Ya me voy. – Expresó con voz somnolienta. 

    - No, quédate. – Pidió Araziel, aunque con su voz todo sonaba como si fuese una orden. - A ver si tú puedes hacer entrar en razón a este ingenuo. 

    - Es en serio, Araziel. – Dijo pudiéndose incorporar finalmente. – Hablé con ella. Se lo conté todo y lo entendió. 

    - Araxiel. – Pronunció Rajab con voz dulce. – Eres tan mono.

    - De verdad, hermano. ¿Te acuerdas de Lizzie, la que fue mi Habitante? – Dijo sorprendiendo a Araxiel. - Pues ni siquiera ella se comportaba tan tontamente ni cuando se enamoró de aquella tal Nance O´Neil. 

    - ¿Estas comparándome con una mujer a la que se la conoce como la Asesina del hacha? ¿En serio, hermano?

    - Me caía bien esa chica. – Sonrió Rajab divertida. – Su madrastra era una estúpida. 

    - ¡Se acabó, Araxiel! – Intentaba no perder los estribos con su hermano menor, pero no es fácil cuando la ira de un padre como el suyo ardía en su interior. – Es tu deber, pero si no haces lo que te ordeno me vas a hacer enviar a otro íncubo y no será tan delicado como tú. 

    - Dime una cosa, Araxiel. – Tanteó Rajab. - ¿Qué es lo que temes que se pierda al cumplir la misión? ¿Su alma o tu cordura? – La expresión de Araziel dejó claro que no había contemplado esa opción. ¿Pudiera ser que él no quisiera cumplir la misión no por miedo a volverse loco sino por las consecuencias para su Habitante?  Araxiel no habló.

    - Contesta a la pregunta, hermano. – Araxiel siguió guardando silencio. - ¡Contesta!

    - Es una buena persona. No se merece…

    - ¡Araxiel! – La ira del sharcedim hizo que los cristales de ventana y espejos se rompieran de repente. Uno de los cristales cortó el antebrazo de Rajab. Ella lo miró sin mucho interés, sacó el cristal sin cuidado alguno y lamió la sangre que salía del corte. Todo lo hizo sin dejar de mirar a Araxiel con una sonrisa. – Eres un íncubo. – La presencia de su hermano mayor era imponente y cargaba el aire de la habitación. – Ya es hora de que te comportes como tal. Esta noche, Araxiel. – Le ordenó con voz sentenciadora.

    - Pero de esa forma… - Empezó Rajab. - Araxiel corre el riesgo de ser castigado con la locura. ¿No sería más fácil encerrar a la chica donde Everiel no pueda encontrarla?

    - Sólo hay un lugar donde Everiel no puede alcanzarla. 

    - ¡No! – Expresó Araxiel con un grito de súplica. 

    - Ya lo ves, Rajab. – Concluyó Araziel. -  Fue su decisión. – Se giró con severidad hacia su hermano. – Ahora complétala.

 

Esa noche, Araxiel volvió a visitar a Lynn. Se presentó directamente en la habitación mientras ella dormía. La observó dormir durante un largo rato, como había hecho otras muchas noches, pero esta vez, cuando las pesadillas que su presencia le causaban la despertaron, él no se esfumó. Lynn se asustó, pero pronto recobró la compostura.



Luz Camino del Amo

Editado: 19.10.2019

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